Yo Evo, Acto II

Ahora que tengo delante el gentleman, una revista que cuesta 4 euros y hecha para hombres ricos y  no lo soy, como he dicho, la vanidad es uno de mis pecados, pienso ¿me hará más feliz poderme comprar una bola de navidad de color chocolate de Louis Vuitton? Sinceramente, no.

Los pobres venidos a más, entre los que yo me encuentro, somos victimas de una publicidad excesiva y unos delirios de grandeza, un poco como la canción de fangoria, más es más, cuando lo que siempre se ha vendido, como frase de, por y para modernos es el: “menos es más” de Van der Rohe.

He tenido fases en las que leía Proust, mi autor favorito es Wilde y ahora estoy en fase de libros de autoayuda, de hecho, pensé escribir este blog de eso, autoayuda, pero tras un echar un vistazo al panorama… la mejor forma de ayudar a los demás, es ayudándome a mi mismo, no se puede dar lo que no se tiene, y ahora mismo puedo dar un montón de pecados,  algunos conocimientos y un punto de vista algo extravagante, por lo que me decidí por esto, por un caos de palabras, con pretensiones y sin pretensiones al mismo tiempo.

La publicidad, me aburre, y como dijo la gran Chanel la gente aburrida es tóxica, supongo que las cosas también. La vida es un anuncio continuo, siendo nosotros los que elegimos si queremos ser un anuncio de mercedes o uno de la teletienda, pero siempre esperando que alguien nos compre.

Yo creo que en esta fase soy un poco como el ab shaper, o cualquier cacharro que promete abdominales con 5 minutos al día, como si 5 minutos fuera algo más que sexo de larga duración y cuidado, no hay que menospreciar las cosas de corta duración, las mejores canciones o la capacidad de sentir felicidad está en el instante, en un punto álgido, para luego decaer y volver a subir posteriormente. En la mayoría de los casos también se sube, se trata de ser realista, el pesimismo está “demodé” (tanto como la palabra demodé) y el optimismo, nunca  ha seguido la moda, porque casi siempre sigue un estética “perroflautera” o bien, cuando ves una revista, generalmente del corazón, alguien superestirado por el botox, te dice que es feliz, y por eso me cambio la cara cada dos por tres y me niego a envejecer, porque soy feliz y mi vida es plena.

Si fuera un anuncio, sería un “ab shaper”, ¿cuál seríais vosotros?

Y como frase, que he encontrado también en la revista me quedaré con esta: Cada vez estamos más cerca de ser nuestros propios extraterrestres, de Alberto Olmos.

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