La muerte y otras delicias.

Creo que lo mejor que se puede hacer en esta vida, es morir, que cuando mueres vas a ningún lado con grandes probabilidades,  pero que allí al menos estás en paz. La vida es demasiado convulsa para sentirla y si no la sentimos, carece de sentido.

También es cierto el que si reflexionamos sobre la muerte, tendremos más ganas de vivirla, porque es efímera, frágil y siempre he econtrado encantadora la fragilidad como elemento estilísitico.  No sé cuando me toque morir, lo que haré, suicidarse es cosa de valientes, vivir también, lo que no tengo tan claro, que como dijo mi musa, Wilde, la mayoría de la gente no vive, existe eso es todo, es que la existencia sea valiente, creo que en ella reside la cobardía.

Mi trabajo me aburre sobremanera, sé que me estoy quejando que lo hago porque quiero, pero estoy en mi derecho de hacerlo, de quejarme, faltaría más. Sobre todo porque al final, es uno de los pocos derechos que nos están dejando estos políticos que nos gobiernan, nos quieren quitar la sanidad, la educación, las becas… Creo que el señor Rajoy debería crear un impuesto sobre las críticas al gobierno, así se forraría conseguiría, acabar con el deficit en pocos meses.

La muerte, la vida, la existencia, tres palabras que se unen,  para dar lugar a nuestro paso del tiempo.  Los placeres, los he abandonado,  ayer por primera vez, recobré el de tomarme un donuts, sintiéndolo, no en la convulsión de ir o hacer, la locura que últimemente me invade.  También me ha abandonado la creatividad, pero creo que ahora más que nunca necesito su visita, porque necesito reinventarme.

Canción una de mis favoritas de Goldfrapp, muy setentera, pero muy elegante.

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2 comentarios en “La muerte y otras delicias.

  1. Cree en el desenfreno, en vivir el momento. Piensa en esos que saborean las noches de verano minuto a minuto deambulando por ciudades desconocidas. Esos que ansían conocer a los demás por el mero hecho de que creen aún en las personas, en que en ellos están muchas respuestas que no trae el silencio. Mirar con los ojos de alguien que vive aventuras. Curtida su piel por los rayos del tempus fugit. Una vez pensé en la muerte como lo cálido, esa amiga segura. Sé que existe otra vida más allá de lo que hoy hago, por la que me meto en la piel que hoy habito, y eso hace que la muerte no sea sino la barra de hierro que mide mi tiempo. Vivamos el ahora, sintiéndolo y apretando las muelas por ello.
    Un saludo.

  2. Gracias Carmen :). Creo que ahora que estoy leyendo parte de la obra de Jung y algunas interpretaciones, hay que entregarse un poco a la locura, a pasear esta parte que tenemos encerrada, infantil e inconsciente que es la que nos hace la vida más llevadera y divertida. Gracias de nuevo, es hora de un exorcismo, que como interpreto de tus palabras, es necesario, para equilibrar nuestras dos partes la cuerda y la loca, porque la locura creo que es intentar tener solo la cuerda activa.

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