Las olas

Es curioso como te recuerdo, tirado en la orilla, desnudo, mientras las olas te golpeaban suavemente en el mes de agosto, mientras yo leía un libro. Una playa abarrotada y al mismo tiempo sentía que estábamos los dos solos.

La desnudez, entonces no era nada pornográfico, era algo que ocurría por estar allí, luego cogíamos el coche y llegábamos a casa. Allí, la desnudez, tenía otras connotaciones, tu cuerpo, el mío, una espiral ascendente, tus manos marcadas en mi espalda, mi dentadura sonrojando tu cuello, dos serpientes, nos enroscábamos, inconscientes del veneno que eramos capaces de insuflar el uno en el otro.

Todavía recuerdo ese día en que vi tu móvil, y entonces entendí que era mentira, entonces entendí, que tus salidas continuas por diversos temas que no eran verdad. Creemos que lo obvio no nos va a pasar, porque somos más inteligentes que los demás.  Y esa es la mayor estupidez, creernos por encima de lo obvio, de la normalidad.

Yo que creía ser tan especial, te pillé de una forma tan banal, todavía me imagino siguiéndote en el coche y viéndote llegar al bar pare encontrarte, seguirte y entrar y pillarte en pleno acto, incluso, sueño a veces, con una vez dentro, participar del juego, ganar a mi rival y largarme dejándote tirado para siempre.

Luego imaginaba cientos de venganzas, todas imposibles, y me comía mis entrañas, pensando en como llevar a cabo lo imposible.  Te dejé, no te importó y eso fue, eso es lo que más duele.

Yo pensaba ser un tsunami, y fui una simple ola, golpeando tu cuerpo desnudo en una playa. 

De todas formas siempre espero a que vuelvas, aquí en el sofá… ¿Algún día me levantaré y seré capaz de mi venganza?.

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No sé si te quiero…

¿Cómo puedo saber si te quiero? ¿cómo sabemos si realmente queremos a alguien? A partir de unas edades la lucha de intereses, de expectativas pueden más que nuestras emociones. Ya no te veo a ti, veo tu trabajo, las posibilidades de viajar, de que me seas fiel.

Lejos quedan los tiempos de Emma Bovary, de paraísos inhabitados donde tú y yo bailaríamos en el tejado, con un sol brillante, entre la blanca colada, como solo dos niños saben hacer, sintiendo el frescor de la ropa húmeda , con el contrapunto del sol, dos piezas que se fusionan en una para crear el placer.

Pero la parte racional, mi mente o mi ego, sigo sin aclararme, intentó salvarme, y lo hizo encadenándote ¡oh emoción! ahora soy un robot, proceso tus caricias, analizo tus gestos, cuando mi alma que esta cerrada llora por un futuro mejor, que aún está por llegar y no tengo certeza que llegue. La vida es un cúmulo de momentos felices, regulares y malos donde solo la aceptación puede darnos paz, ¿acaso será la paz la felicidad?

No puedo decir que sea infeliz, no es cierto, pero sí que las emociones han sido anuladas durante mucho tiempo, mi niño interior, que es la única metáfora que me vale, esta encerrado en un armario, esperando que amanezca para poder salir.

También hace tiempo empecé a correr por los caminos de la sicoterapia, intentando en ella encontrar la llave que abra ese armario, que haga el sol brille, y lo hará, aunque sea con mi último aliento, saldrás y correrás por los pasillos, sin miedo a romper el jarrón y que mamá te eche la bronca, sin miedo a suspender un examen y te retiren tu cariño, porque es tuyo y me lo he ganado simplemente por haber nacido sin pedirlo, porque ya no importará el que nos quieran, sólo el que nos queramos.

Y cuando mi mini yo y yo nos queramos, quizás pueda quererte a ti, porque tus caricias no serán enfundadas en  guantes de cristal, tus besos ya no serán el principio del sexo, serán un fin en si mismo, el futuro no será 1+1=2, más bien 1+1=1 donde a veces el uno se partirá en dos, para poder hacer nuestras vidas separas. Dónde no habrá miedo a que me dejes, porque si hay miedo no hay amor, el amor y el miedo son como la luz y la oscuridad, se definen y autoexcluyen mutuamente….

Te echo de menos amor…

Los peligros de la carne

Llevo unas semanas sin comer carne, meses sin jugar con ella. Hace tiempo, que mi cuerpo no responde, que no es mío, los motivos son desconocidos, un día, mi cuerpo ya no está preparado para jugar con la carne y ahora he dejado de comerla.

Este proceso, es extraño, porque siento que mi vida no es plena, pero he ganado en tranquilidad, podríamos tildar esto los beneficios de la falta de energía. Ahora que ella me falta he ganado en tranquilidad, pero lejos del aburrimiento, es un sentimiento que se me hace extraño, la tranquilidad.

Ayer en la sicoterapeuta, comentaba como hay dos partes en mi muy cabreadas una con la otra, la emocional y racional, no se tocan, se delimitan cual cuadro de Mondrian, cada una encasillada y separadas por una gruesa línea, hay teorías psicólogicas, para todo, deberíamos estudiar, nuestros gustos artísticos y nuestro subconsciente, ahora que veo Mondrian, me veo a mi mismo… Al menos no es un Pollock, que para mi es un caos y estéticamente horrible.

Mondrian.
Mondrian (etapa clásica)

La enfermedad mental, quizás no sea la locura, es la no aceptación de nuestras limitaciones, no aceptar que somos luz y oscuridad, ¿se puede estar en equilibrio si todas nuestras acciones están guiadas por el valor, por ejemplo? creo que no, que esto nos llevaría a estar muertos: al cruzar en rojo por la calle o no alejarnos en un incendio, creo que al final, los equilibrios son necesarias, y esto solo puede provenir de que existe algo y su contrario.

Pero retomando el tema inicial, la carne es peligrosa, porque el instinto, suele serlo,  a veces puede salvarnos, pero en muchas ocasiones nos lleva a la propia destrucción, la tentación, con ese elemento, Eva probó el fruto del conocimiento, la conciencia del bien y el mal y esto nos llevo sin remedio al sufrimiento.  Esta tentación, que un cuerpo nos hace sentir, esa falta de respiración, ese león que llevamos dentro, y que queremos sacar a pasear, y que pretende dominar, aunque para dominar, juguemos a ser dominados por la otra persona y la que nos lleva sin remisión a un estado de inconsciencia y de locura, a veces la dependencia, a veces a la oscuridad de intentar repetir ese acto, que es irrepetible, como todo acto en la vida, porque el tiempo no vuelve atrás… Si analizamos nuestra vida descubrimos a veces, que el placer es algo maravilloso, pero nos ha generado más problemas que beneficios, ¿tendrán razón los budistas?

Lo que si es cierto, es que el placer con apego, con adicción, es pernicioso, pero ¿podemos vivir sin él?

Una gota que recorre mi cuerpo

Una gota va desde la frente, acaricia mi frente, hasta llegar a los ojos donde se confunde con una lágrima, empieza a acariciar mis mejillas, corre lenta e inexorable hasta la barbilla, allí brilla con la luz del sol, hasta caer sobre la tierra seca que este mes provoca en el Retiro.

Allí frente a la estatua del Ángel Caído, como una parte de mi que quiere irse, cuando nada de mi le apetece quedarse, el Ángel que parece aterrorizado y que tiene un poder casi absoluto, salvo quizás, por algo, que siempre me he repetido, donde hay luz no puede entrar la oscuridad, también parece tener miedo.

Esa gota que anoche pudo recorrer otra zona de mi cuerpo, eligió este camino para desaparecer, pudo ser anoche una gota que recorría mi espalda, mientras estaba en la cama, mientras tenía sexo, mientras los movimientos no eran lo cadentes que debían, porque el miedo se ha instaurado en mi personalidad, unos miedos, con los que ni Kali, la Diosa Hindú, representada con un collar de cabezas humanas,  pueda acabar, porque los miedos, son nuestros y sólo aceptándolos podemos acabar con ellos y en la batalla que empezamos con ellos, sólo podemos perder.

La vida, mi vida, no es infeliz, no es plena, es un estado de normalidad alterada, una gota que recorre este universo, como una lágrima de un Dios, que aunque me sienta bajo, abandonado, sé que es Dios, Universo o Destino vela por cada partícula que ha creado, pero correr cansa.

Todo el Universo, todo este calor de agosto, me agota, me apetece, ser una gota dentro del mar y bailar con espuma, tocando tu cuerpo, paseándome por él una y otra vez entregándonos sin vergüenza a que yo me pasee por todos los rincones y tú, inconsciente me dejes hacerlo, me apetece visitarte como una gota que recorre tu cuerpo.

La posibilidad de una isla o dos.

MI vida se ha vuelto lineal, sin altibajos, también se que pronto la ruleta de la fortuna empezará a girar a moverse, porque el estado del ser humano no es la quietud, no somos tan sedentarios como pensamos, un poco de análisis de nuestra infancia hasta los tiempos de la facultad nos habla de los cambios que hemos sufrido, luego para muchos vienen hijos, muertes, despidos, nuevos trabajos…

Ayer caminaba por la calle y pensaba en la posibilidad de una isla donde solos, tú y yo pudiésemos recorrerla, donde nadie nos mirara, para hacer todas las locuras que quisiéramos, luego pensé que no tiene sentido hacer locuras sin dejar constancia de ello, sin unos ojos que nos miren ¿qué somos?

El vivir en la oscuridad de la intimidad, nos hace menos libres.  La búsqueda de la provocación como forma de vida nos hace esclavos, porque el entorno se vuelve demandante, “canibalístico” más bien. Creo que la virtud está en la retirada y aparición sobre todo para personas, de carácter voluble.

No sé si vendrás hoy, tampoco me importa, siempre hay días y muchas horas por delante, para decidir hacia que isla nos dirigimos. Lo importante en este caso, es el trayecto y el destino, porque lo de la felicidad es el camino, puede ser, si sabemos que el final, es feliz, porque meternos en un camino que nos llevará al tormento, de poco nos sirve, esto es lo que suele ocurrir cuando nos entregamos a los placeres, olvidándonos de nosotros mismos y otras necesidades más allá de la búsqueda del bienestar personal por encima de todas las cosas, el pensar que simplemente somos animales con unas necesidades físicas y monetarias.

De nada sirve correr desnudos entre la hierba, si al final no hay una cama donde caer, un vaso de agua que derramar sobre nosotros. La esperanza esa gran y poderosa virtud que nunca me ha abandonado y que nunca lo hará, porque con la edad sé que Pandora no la puedo abrir, el saberme humano, empieza a ser reconfortante, no puedo alcanzar el cielo, pero tampoco bajar al infierno.

Y pronto, empezará a nevar y seguiré sin saber a que isla podemos ir, ahora sé, que tampoco importa.

Nuestro Falso Aniversario

Hoy hace 6 años que terminamos lo que nunca empezó. Tú pensabas que el amor es algo unilateral, olvidando su esencia compartida. El amor de existir, es como el aire, lo impregna y rodea todo, no lo puedes atrapar entre tus manos, siempre está ahí.

En tu caso, el amor era más bien como un fuego, intenso, pero que necesita cada vez más madera para arder y esta se agota. Tú, me quemaste y al final, después del humo, quedaron las cenizas pero estas se las llevó el viento, las paseo por los lugares que visitamos, lugares donde habríamos sido felices y también donde habría roto a llorar o contener mi rabia.

Tu valentía, es mi cobardía, tu valor para decir lo que piensas, era mi cobardía para callarlas, pero mi silencio, era como una daga, como un guerrero japonés al que has herido el orgullo, poco a poco, se va clavando hasta que me salen las entrañas, y una vez ahí, ya no queda nada, sólo mi cuerpo tirado en el suelo, mi alma, ya es libre, ya es viento y tú no podrás agarrarla para usarla.

Nunca pensé que el amor acabará así, tú intentando tocarme en el suelo, pero sin poder tocar lo que quemaste. Ahora en nuestro falso aniversario, sólo te digo, que el amor es como el aire.

(Lo anterior es simplemente un relato, unas palabra que me han salido tal cual y que no tienen nada que ver con mi vida personal, aunque cuando escribo no puedo evitar que lo personal impregne el texto, a partir de ahora utilizaré la etiqueta relatos para estos textos)

La rueda de la fortuna.

Esta carta en el tarot es fascinante, como diría el budismo, todo cambia, y me recuerda que estamos en este proceso continuo.

 

Rueda del a fortunaRealmente si la miramos vemos tres animales, con no muy buena pinta, que la hacen girar, son 3 ese número mágico, desde la perspectiva geométrica, se necesitan 3 puntos para crear la primera figura geométrica, el triángulo.

Más allá de la magia y el esoterismo, esta carta, me recuerda la necesidad de hacerla girar la vida de vez en cuando, de salir de nuestra zona de confort, porque en caso de seguir en en esa zona tan perniciosa, los seres que controlan lo externo a nuestra vida, harán girar por nosotros y el resultado puede ser caótico, basta en pensar en una visita de cúpido, el deseamor, una enfermedad o siendo positivos un premio en la lotería.

En la vida real, esos diablillos se pueden resumir en uno, el miedo,  ese miedo que poco a poco nos invade y nos deja como inútiles, como un velero con las velas plegadas, en medio de un tranquilo oceáno, la imagen se nos parece idílica, pero a veces es mejor llegar a puerto a pesar del reto, que quedar esperando que la tempestad nos lleve y asole.

El cambio debería ser nuestro amigo, pero lo vemos como el peor de nuestros enemigos. Al final, como diría Dorothy tras el tornado, (el cambio)

Toto, creo que ya no estamos en Kansas.

Y con eso, me gustaría pensar que estoy más preparado para el cambio, pero no sé si es así, me he acomodado y creo que serán los diablillos, las tempestades (soy un 4, un exagerado) los que provoquen los cambios, porque quizás el equilibrio no sea más, que moverse entre la tormenta.