Viernes, ese día

El mejor día de la semana, el día por el que todos esperamos, ¿curioso no? Es como nuestra vida, nos la perdemos esperando que lleguen los momentos especiales, luego llegan y a esperar otro viernes.

Creo que esto es algo demencial, frases manidas “como si la vida te da limones, haz limonada”, deberíamos grabárnoslas, repetirlas hasta la saciedad, quizás así se hagan realidad, aunque parece que lo de repetirnos una cosa, según muchos no puede funcionar, cuando eramos pequeños, sí lo hacía. También hemos de plantearnos nuestra permeabilidad y autenticidad entonces y lo que ahora somos, como nos hemos vuelto mucho más rígidos e inflexibles.

Crecer por mucho que nos empeñemos está sobrevalorado,  cuando eres niño, te caes, te levantas, a otra cosa, ahora nos tiramos horas, días, meses y años quejándonos de la caída, sin la frescura de la inocencia, sin el escudo de la humildad, que nos permite equivocarnos sin guardar rencores contra el mundo y nos permite aprender, nos perdemos en un ¿me habrán visto? ¿cómo he podido cometer este error? al final, estos pequeños actos, nos llevan a una rigidez y aburrimiento…

Una de las canciones que más me gusta del último disco de Fangoria es Peligros, por esa pequeña frase “perder el sentido común” porque el sentido común, es también el sentido de los condicionamientos, el de renegar a aquello que fuimos, al que era coger un papel y un lápiz, dibujar sobre nuestra cama e imaginar historias imposibles, dejarse arrastrar por la creatividad entregándonos al momento, esa es la lucidez tal vez, la falta de sentido común, porque al final este, no suelen ser más que proyecciones pasadas hacia el futuro.

El futuro, no existe, o sí, dependerá de nuestra filosofía de vida, lo que si creo es que la locura, lo hace fresco y diferente, sobre todo si lo compaginamos, con algo que todavía considero cursi, el amor, con esa mezcla la vida sera mucho más plena, ahora solo falta, entregarse a ambas. Es difícil, ni físicamente soy capaz de soltar la cabeza, tengo problemas cervicales… Quizás Alexander Lowen tenga razón y todas las manifestaciones psíquicas tengan un reflejo en el cuerpo y en el mío la incapacidad de la locura, del dejarme llevar se haya manifestado en esta rigidez en el cuello. ¿tiene sentido? Sí, pero es esto lo que quiero perder…

Feliz Viernes a todos

Carta abierta a la ternura.

Hola Ternura:

Hace tiempo que te enterré en lo más hondo, no podía permitirte, cometí el error infantil de asociarte a la debilidad, y ahí te dejé, ahora te echo en falta. Mi cuerpo no tolera bien, el haberte encerrado, el tener que actuar con frialdad, como si cualquier emoción tuviera el potencial de hacerme presa de demonios inimaginables y que ya de he saber inexistentes.

El cariño, fue aniquilado, por miedo a que me fuera retirado,  no es una actitud estúpida, es solo, una actitud infantil, como niño intuía que era lo mejor en aquel momento y ahora, que miro mi incapacidad de disfrutar de muchas cosas, de entregarme a cualquier persona, sé que tú estás ahí, porque es inherente a todo ser humano, lo que en algún momento se tuvo, siempre estará unido a nosotros, tan cuántico, basta con tocar algún resorte, para que todo el sistema vibre.

Me he paseado por la banalidad, por pintar un cuadro y colgarlo en una pared, esperando que sea el que envejezca, pero mi etapa es más De Profundis, el camino empezó hacer 4 años, cuando empecé a ir a la sicoterapia, ahora te veo, encerrada,  como un niño temeroso y me da miedo, ¿qué ocurrirá si te saco?

Sé que te lo mereces por haber sido paciente, por haberme esperado todo este tiempo, en el cual, otras partes de mi han tomado el control, pero que ahora por fin agotadas, han de retirarse a descansar.  Queda poco para que te vea frente a frente, y es hora de saber que va a terminar pasando.

Los viajes en el tiempo siempre han sido peligrosos, porque cambian el presente y con ello, podemos encontrarnos con grandes sorpresas, muchas de ellas esperadas, pues eso, ahora toca sumergirse en el pasado, para catalizar el presente, para que lo que fue encerrado salga y con ello, lo que tomó tu lugar pueda descansar, porque la felicidad no está en la frialdad y en la incapacidad de sentir, como la verdadera fortaleza reside en el permitirse el lujo de sentir las emociones, sin filtros mentales.

Un día cualquiera

Hoy me levanté, desayuné como siempre, café con leche (con nueces y omega tres), tostadas con aceite, tomate, ajo, (no apto para enamorados) , medité y salí a la calle, metro lleno, me encontré con una campañera, fuimos por un café y una napolitana, lanzadara con mucho restraso, escuchábamos canciones sueltas, Vanessa Paradis, Pet Shop Boys, Reamonn…

Esto es un día cualquiera, ¿podré maravillarme ante tal cosa?

Sólo la superficialidad puede salvarme en determinados momentos… Anoche con 3 tintos de verano, la rigidez me abandonó, la frivolidad me invadió, y con ella abro las puertas a un mundo de infinitas posibilidades, de discusiones absurdas, con frases, como: “la verdad está sobrevalorada”, “la vida sin una verdad no vale nada, pero sin una mentira vale mucho menos” (algo similar hay en un disco de Fangoria) , entrar en discusiones banales para que te pregunten ¿en serio? Y respondes:  no, me lo acabo de inventar… Eso es, la ausencia de orden, salir de Mondrian, para entrar en los fuegos artificiales… Al final la vida es lo que pasa mientras nos la tomamos en serio.

Siempre es un reto perder la cabeza, entregarse al momento, quizás la locura sea la nueva cordura, porque cuanto más medito sobre la muerte, más banal me parece todo, si me viera postrado en una cama dentro de 50 años, ¿haría lo que hago ahora?  y aunque esto puede llevarnos de paseo a tomar excesivos riesgos,  la zona de confort es nuestro yo dentro de 50 años.

Me voy a pescar.