Odio…

Dicen que el amor todo lo puede, pero soy de los que opinan que el odio te da la fuerza para empezar de nuevo, caer agarrándote al que te envía al precipicio ayuda, por mucho que nos empeñemos en espiritualidades varias, en que el perdón es la alternativa, aún siendo consciente de que lo es, no soy un Buda reencarnado.

Esa consecuencia de ser un 4 sexual de eneagrama (y no vale como excusa meterse en un númerito para justificar tropelías varias),  puedes hacerme daño, pero me revuelvo, a fin de cuentas, al final mi percepción vital es:

Los fuertes sobreviven, los débiles mueren. Los perros solo atacan si ven que tienes miedo.

Lo anterior puede parecer aterrador, terrorífico, también patético, depende del punto de vista ¿acaso importa? ¿acaso son excluyentes? Los pensamientos ajenos solo tienen el poder que queramos darles,  yo les doy importancia, vivir de cara a la galería es lo que tiene, no permitirse la vulnerabilidad, te hace estar siempre alerta, no estar relajado nunca, lo cual en el sexo es horroroso, porque evitas la ternura, la ternura  pasa a ser fingida,  pasando a ser como una flor de plástico, sin aroma, sin perfume, olvidándonos que es la decadencia, lo momentáneo, lo que hace bella la flor, su corta vida, su fragilidad, la muerte pronta.

Esto del eneagrama explica muchas cosas, mi comportamiento puede ser explicado por un numerito y un apellido, de tres posibles, yo que creía ser original…  me meto en el mismo saco, (probablemente) que Belén Estebán o Jorge Javier…. “El glamour de la locura tiene un precio, la soledad y el desprecio” como dice la canción.

También es cierto que ya con la edad se que escribir, es escupir el veneno que llevo dentro, reconforta. No sé donde he leído el odio es como llevar una brasa ardiente en la mano, esperando a quién vas a echársela, acabas tú peor que el otro y la venganza, no sirve para nada, pero parece que el dolor que causas, te quita el dolor propio en temas amorosos. Esto funciona al menos durante un par de horas, luego vuelvo a mi temporada al infierno, porque los remordimientos vuelven y los ataques, salvo excepciones, generan más ataques, es complicado apagar un fuego con otro.

Odio que los planes no salgan como deben, odio que me dejen plantado, odio porque no se pasar, porque la emocionalidad me consume, como un cigarro mientras escuchas un tango, el problema es la estética, ver que lo chungo y decadente es precioso, que la oscuridad es romántica, que la luz, no sirve…

La frase de Verlaine que siempre me acompañara es:

“Lo he probado todo y es curioso como al final uno se cansa de cambiar el rifle de hombro, sin blanco en la tierra, ni propósito en el cielo”

Es bonita verdad? Pues así me veo, el rifle, el odio, el motivo, ni idea… seguiré investigando. Al menos, el veneno, se ha quedado en estas palabras y esta tarde, veré que puedo hacer.

Gracias.