Distancias infitinas que no lo son

La vida te enseña cosas, pero a veces una foto te quita la máscara, muestra la vulnerabilidad, el ver que todo lo que creaste con miedo, se desmorona, porque no hay oscuridad tan profunda que una vela no pueda disipar.

Pensé que al amor me hacía débil, siempre he vivido con la angustia de que me dejen de querer, cualquier agravio, roce me hacía tambalear, lo único es que fuese inapreciable ante los demás, doble esfuerzo, el golpe recibido e intentar ocultarlo…

La debilidad me molesta, la fragilidad me enerva, pero es lo que todos somos, seres frágiles y débiles, a veces, duros y fuertes en otras ocasiones, solo cuando elijo una cosa y otra, empiezo a ser yo, desde mi elección, una foto con una sonrisa mía cambia las cosas para siempre, porque entonces aprecio que puedo sonreir a la vida, en lugar de temerla, la seguiré temiendo, pero ya veo que hay una sonrisa, aunque sea petrificada que durará eternamente, que incluso me superará a mi, por siempre y jamás hay un lugar donde estoy sonriendo.

Una distancia que me parecía infitnita la felicidad a momentos y yo, el miedo a la infelicidad me aleja más de la propia felicidad, como un bebé que rechaza el pecho de su madre, porque él sabe que se lo van a quitar y cuánto antes mejor, incapacidad de disfrutar el momento pero ahora, aquí estas, en una foto encerrada para siempre y jamás, durante todas las horas que me quedan estarás ahí