Odium

Hay quien afirma que el amor es la más poderosa de las emociones, que lo que se hace por amor, no puede ser superado, que donde entra ya no hay miedo… Pero creo que es no es verdad, hay un sentimiento mucho más poderoso, el odio, siempre lo he utilizado para contrarrestar la falta de amor.  El odio, es un agujero negro, donde ni la luz (el amor) puede escapar, es esa brasa en la mano, que deseas lanzar a otro, aun a costa de tu propia extinción, de abrarsarte con él, pero es el único antídoto a la falta de amor.

Si yo me extingo, tú lo harás conmigo. No entiendo porque decido vivir en este lodazal emocional, no sé que clase de aprendizaje he de acometer, porque no me canso, creo que hasta que no sea cenizas, seguiré mirando, preguntando, el porqué de mi intensidad, de mi negrura disimulada,

Vi Melancolía de Lars Von Trier, me pareció aburrida, pero ese planeta llamando Melancolía, se estrelló conmigo, pero no pudo destruirme, las flores de plástico aguantamos bien los golpes. Al final, hay algo más poderoso que me sustenta, el odio. El odio es una armadura negra, infranqueable, que el amor con su huida forjó y volveré ponermela cada vez que el desamor me visite, pero el amor me visita cada vez menos.

Si yo hubiese escrito Melancolía, no hubiese acabado así, hubiese acabado con un montón de meteoritos, de estrellas fugaces,  recorriendo todo el universo, fuegos artificiales, porque los finales han de ser bellos, es la única posibilidad de que duelan menos, porque hay veces que no podremos ponernos esa armadura, porque hay quien siempre te quiso sin juzgarte, sin esperar nada de ti, o al menos, yo he tenido esa suerte.

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Yo soy yo…

No sé quien soy, ni yo ni cualquier incluso los que estéis leyendo esto al final creamos una estructura para protegernos, esto nos hace más debiles, la verdadera fortaleza esta en la vulnerabilidad, en mostrar lo que somos, independientemente de lo que pensamos que vaya a pasar, porque el cambio solo puede venir de ahí, de salir de esa zona de confort, de sentirnos que podemos caer, la cuestión es, ¿por qué nos da tanto miendo la caída?A mi, por egocentrismo, por debilidad, el sentirme especial es un acto que modifica mi comportamiento haciéndolo insoportable, no sé para el resto.

Si tuviera que enumerar mis tomas de conciencia, necesitaría unos minutos largos, pero resumiendo: sentirme solo, “yo no puedo”, “soy especial”,

Esto hace que busque un principe azul que me rescate y que me guste la moda, al final esto es tan primario, tan abc. La moda solo les puede gustar a aquellos que quieren diferenciarse del resto, pues es buscar una forma de sentirse especial, en contraposición a sentirnos únicos (esto lo somos incluso genéticamente)

Esto también se da en mí, y mi patente soledad, nadie, me entiende, contradicciones. Es como tratar de unir los extremos, como dos fotones que se alejan y al mismo tiempo están unidos para siempre.

El otro pilar descubierto es la vergüenza, el miedo al ridículo, esto es otro simbolo de no aceptar mi humanidad, mi capacidad de reirme de mi mismo, y si no nos reímos de nosotros mismos, la vida no va a ser divertida, porque cuando tropiezas hay dos opciones, o lloras o te ríes, y creo que las dos son válidas, lo único no válido, es el sufrimiento posterior de me han visto, he hecho el ridículo, el coger el martillo y darnos en la cabeza, darme en la cabeza.

Pero, no todo en mi es malo, hay cosas buenas, una inteligencia media alta, una capacidad de unir conceptos, de crear metáforas, una capacidad de amar y querer que ahora está reprimida por miedo a no ser correspondida, (ahí necesito aceptar mi vulnerabilidad) , como si pudiera obligar a alguien a quererme,

A veces para buscar lo que hay, solo es necesario quitarel polvo y tarde o temprano, llega la lluvia o la tormenta y nos mostrará nuestro potencial, el secreto está en no volver a dejar que se ensucie.

Luces y sombras

Tras 7 años en sicoterapia más o menos un curso de 3 años de crecimiento personal y sicoterapia va siendo hora de hacer recuento, no sé que sigue sigue igual salvo mi edad, ayer estaba en un estado que podía llamarlo depresión, ganas de llorar, pena y al mismo tiempo paz no quería trasladarme al futuro, no quería viajar más en el tiempo.

Toda obra de arte tiene que finalizar para empezar otra, y creo que mi lienzo está acabado, no sé si quiero hacer una escultura, escribir un libro, pero sí sé que hay que acabarla y a diferencia de otras veces guadarla dentro, no exponerme, porque este exhibicionismo, no es más que algo contrafóbico, pues la vergüenza me posee.

No es posible vivir una vida plena con la señora vergüenza adueñándose de cada acto, es uno de los “pecados personales” mayores que podemos tener, me limita continuamente, me paraliza y si eso lo unimos a la envidia, me convierte la vida en un infierno polar, el miedo al fracaso y el envidiar el éxito, conformarían el ying y el yang de la infelicidad, de mi infelicidad.

No soy feliz, esto si puedo decirlo, no puedo ser feliz yendo a un trabajo que no me motiva, en el que empleo 8 horas y 2 de trayecto una para ir, otra para volver, donde no crezco profesionalmente y lo único que hago es crearme expectativas que difícilmente van a cumplirse, donde ya no quiero ser obrero y sí quiero ser reina o tal vez zángano, pero no quiero producir nimiedades que no llevan a ningún lado.

He de aceptar mis delirios de grandeza, aquellos que hiceron de mi alguien de provecho, trantando así que el mundo me aceptara y no solo que me aceptara, si no que se rindiese a mis pies, como si al mundo y sus problemas le importase un comino mis idas y venidas, todo delirio, viene de un acto egocéntrico, al menos en mi, pienso que soy importante,no uno más, ese elemento diferenciador que me hace infeliz, ese odio a lo vulgar, que a veces por una pasión inconmserubale por los extremos, me deleita con la ordinariez, vistiendo a la ordinariez de una forma artística extrema..

Ahora sé cuando me decían que mientras que siga pensando que “soy especial” no voy a ser feliz, porque si sigo pensando, sintiendo que soy mejor o peor, que el mundo me debe un trato especial, por mi pasado, poco voy a poder avanzar, no se puede avanzar cómodamente con las espadas en alto, con una guerra con escasos tratados de paz. Y el pasado para mi es como un lodazal donde regoderame, darme pena, y sobre todo esperando que mi príncipe me rescate. Pobre príncipe, encontrarse a su marido, a mí, lleno de barro y con una espada en alto, creo que yo también saldría corriendo.

He conseguido mucho, mucho más de lo esperable por un chaval gordito, que insultaban por ser gay en el colegio, en el instituto, hijo de un gruista y una mujer que limpia por horas, a la que quiero mucho y al mismo tiempo no soy capaz de manifestar ese amor, para todo niño su madre es su bastión, es su mundo y mi mundo es un lodazal, un sitio inhóspito.

Sé que ahora se acerca una tormenta,pero esta vez bailaré bajo ella, porque las fuerzas flaquean y esta vez quiero ver que hay debajo de tanto barro, sentir las gotas de agua, como me recorren, como me limpian, como los truenos hace tambalear cimientos que ya no me sostienen, la electricidad iluminará cada rincón y el león que llevo dentro se despierta, para proteger lo poco que queda de real en mi, solo lo real permanece al igual que la lucha me debilita. Es hora de que deje de ser reina, para ser mago, de ser refinado emperador, para volverme templanza, muchos de mis actos han sido para ser foco, pero ahora quiero ser luz. ¿La pregunta es, qué habrá cuando la luz en lugar de venir de fuera, venga de dentro? ¿qué ocurrirá cuando ya no sea luna y necesite el sol para iluminarme?