Y entonces, tú.

No sé que pasa, que prometes no volver a caer en ideas románticas, en posibilidades que se me antojan imposibles, pero las emociones nunca las he controlado demasiado bien.

Las emociones para mi son como un tornado, un elemento que se genera de la nada y empieza a creacer hasta volverse incontrolable, quizás la lección a aprender sea dejarme arrastrar y no luchar, porque no se puede luchar contra lo que es más fuerte, a veces, y más de la que pensamos rendirse es el triunfo, rendirse es lo realmente complicado.

Imaginarte cerca, estando lejos, es contradictorio, pero atemporal, si la teoría del big ban es cierta, todo surgió en un instante, en esa eternidad de la que dajarán constancia los emails y todo quedó conectado, porque al final el tiempo es una invención humana, para intentar controlar lo que tarde o temprano ocurrirá nuestra muerte. En un libro de los que odio, de esos de realismo mágico, quizás el que no piense que el tiempo exista, se vuelva eterno.

Peco de imaginativo, pero la vida sin pecados sería aburrida, es mejor pedir perdón que arrepentirse, ¿o no?

Imaginarte cerca, estando lejos es contradictorio, pero imaginativo y con infinitas posibilidades, estar tumbados si necesidad de hablar, sin necesidad pensar, en un estado próximo al nirvana, porque el nirvana, quizás no sea más que dejarse estar y aceptar que el mundo nos queda grande y que solo el amor, y solo las horas que nos inventemos, merecerán la pena.

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Prada versus Primark

No puedo ser feliz, cuando intento ser diferente del resto, porque si encuentras alguien feliz, surge la contraposición. No se puede ser estrella y agujero negro al mismo tiempo, o tal vez sí. Sé que el cuerpo ya me pide romper con este pasado, con un trabajo que si bien no me pagan mal, tampoco lo suficiente como para seguir atado a una vida que no es la que deseo.

Hay dos corrientes en mí, la de los extremos y la aceptación o ir al punto medio y contemplar, creo que ambos puntos son válidos, y me muevo ahí, distancias imposibles de cubrir en un espacio no cuántico. He pretendido ser estrella y agujero negro, humilde y orgulloso, sumiso y poderoso, todo está en mi, pero al final, tampoco se si nada está en mí. La máscara, que llamo eneagrama numero 4 con ala 3, el “burgués”, se apoderó de mi, y ahora ¿qué soy? ¿quién soy? y lo más importante ¿qué quiero hacer?.

Solo los niños, son absolutos, por eso me asombran, lloran o ríen, saben que les gusta y que no, y perdemos esa capacidad, esa flexibilidad y ternura, para compertirnos en seres rígidos, que muestran una capa fría y distante. La evolución y la edad, son contraproducentes para la raza humana.

Ahora, que siempre “el burgués” que hay en mí, toma el poder, se frustra, pero mi otra parte, esta bipolaridad frecuente en todo el mundo que conozco, me dice, esto no lo haces por ti, lo haces para los demás, esa confrontación de mar bravo contra acantilado que se derrumba, pero que promete aguantar durante mucho tiempo, ese odio a lo que puede representar un Primark y el amor a lo que nada supone que puede ser un Prada. Porque el elitismo, que persigo no es más que una falta de amor hacia mi, un intento de sentirme superior, y solo por ello soy inferior, porque como dijo (más o menos me niego a hacer copy-paste) mi maestro de cabecera Wilde:

Todo santo tiene un pasado y todo pecador un futuro. Por eso no deberíamos juzgar tan a la ligera.

Y el elitmos pasa de juzgar algo como mejor que otro, cuando nada es mejor o peor, depende de un juicio y como tal, es inexistente, al menos desde una perspectiva física. ¿qué es un juicio? ¿tiene materia?

Así que hay dos opciones, darme cuenta de que ni Primark es tan malo, ni Prada tan bueno, porque al final, solo me llevaré las experiencias vividas, y eso no es una marca.

Renunciar a herencias.

Hoy es el día de los santos difuntos, aunque oficialmente es mañana, se celebra hoy, día para llevar flores a los cementarios, recordad a aquellos por lo que somos quienes somos, ya sean desde una perspectiva genética, abuelos, padres, madres, abuelas, o sicológica amigos y familiares no directos.

Y reflexiono, soy lo que soy por ese árbol genealógico, del cual reniego en parte, mi nombre es compuesto, he obviado el primero siempre, que es el de mis dos abuelos, quizás para intentar romper con un pasado, que me formó genéticamente y que sí las características sicológicas se van pasando también de generación de generación, también quiero romper. La mediocridad de mi antepasados ha de ser rota para llegar a tener éxito. Esto es un gran conflicto, porque soy lo que soy también gracias a ellos, ¿cómo superar los límites familiares? Era de esperar de mí que fracasase, que viviese en la simpleza, en lo sencillo, pero entonces, me visitó una maldición, la envidia, el 4 de eneagrama, la comparación continua pero no inmovil, dinámica que me hizo luchar, y me dijo, – ahora vamos a cambiar el destino, en parte, vas a tocar otros puntos, saborearás el éxito, pero tampoco te vas a bañar de lleno en  él, vas a tocar el cielo con los dedos, pero no podrás caminar por las nubes. Y aquí estoy, con casi 40 años, una vida profesional media-alta,  una vida emocional que es un desastre,  no soy capaz de encontrar pareja,  y esto también se ha dado bastante en mi familia, por ambas partes casi todo es disfuncional en términos de relaciones, habiendo varias “solteronas” y yo al ser gay, también puedo meterme en el grupo de las  mismas. Se repiten las historias familiares, quizás la mística tenga razón, quizás haya herencias familiares de las cuales es muy dificil renegar porque las aceptas solo por nacer.

Hubo una persona muy especial, mi tía, tita, ella creo que fue la pieza angular, el reflejo mío en el espejo, ella era Josefa, se llamó Pepi, yo renuncié al nombre,  el suyo fue transformado, ella me regaló enciclopedias, me decía que era listo, me quería, me escuchaba,  ella con su regalo de la máquina de escribir, con decir que era inteligente, cambió lo que de mi historia familiar se esperaba. Pero me fue arrebatada por el cáncer. Junto a mi madre, mi tía y mi perro, al que sacrifiqué y con ello tome la decisión más dura que tomado nunca, forman ese triangulo de seres que han creado mi universo emocional.

¿Cómo renuncio a esta herencia de historias infelices, de sumisión por un pasado que pesa, de lazos a la sencillez, cuando soy barroco? Si tuviera un hijo, no creo que le pusiese jamás el nombre de un antepasado, me gustaría que partiese de cero, con las infinitas posibilidades, sin un un futuro marcado, sin un “te llamas como tu, nombre de un familiar” porque eso creo que condena, lo común con mis dos abuelos, es una frialdad, una incapacidad de mostrar mis emocionaes fácilmente, recuerdo a mi abuelo materno, con su sofá, era su sofá y nadie podía utilizarlo.

Sin embargo como en la bella duermiente, alguién rompió la frialdad, porque a veces los terremotos hacen caer las sólidas estructuras que obligaban al mantenimiento de una geometría estricta y aquí estoy con un futuro por delante que creo que sí es capaz de romper con un pasado que ya no quiero. Yo D, renuncio a ti M, quiero poder expresar mis emociones, llegar donde realmente quiera, ya sea a ser profesor de yoga o director de algo, renuncio al gris, al marrón, para reclamar al amarillo.