Rendirse es más difícil que luchar.

Rendirse es mucho más difícil que luchar, por eso seguimos cometiendo los mismos errores, luchando por sueños que ya no son nuestros, defendiendo ideas que no sabemos de donde salen, intentando llegar a dónde poco importa ya para cumplir unas expectativas que ni tan siquiera son relevantes.

Los animales son más sabios, intentan algo, pasado un tiempo se rinden, nosotros seguimos en una lucha, porque ¿cómo va a poder esto más que yo? Ser una hormiga en el universo, creyéndose un Dios todopoderoso solo puede  crearnos insatisfacción. La magia fue creada por el ser humano para no aceptar la realidad que no puede ser cambiada, la esperanza es la que generó la magia,  cuando las leyes físicas, químicas, mentales, del sentido común o del sinsentido ya no permiten retorcer la realidad de lo que se nos plantea, surge la magia, la posibilidad de que todo cambien en un instante y una vez lanzado el hechizo, a esperar, lo curioso es que el hechizo sana, porque te rindes y esperas que sea el universo el que siga el cauce que pensamos, aunque seguirá el propio.

Es la rendición, la que nos sana, no la lucha, porque no puede surgir paz de la guerra, como tampoco luz de la oscuridad. El ego nos dice que la vida es dura y a veces lo es, pero golpearnos con una barra de hierro de poco sirve, es mejor dejar la barra atrás, que intentar romperla y quien sabe, si nos encontramos con un herrero entregársela y que nos haga una herradura con ella.

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Sudar a las 6

Son las 6 de la mañana, estoy desnudo, sudando como un pollo, debe ser la venganza del pollo asado que me comí anoche, he estado dando vueltas en la cama con este calor… odio el mes de julio, odio este calor que me deja cansando, enfadado y frustrado, ¿quién quiere vivir aquí? Tengo la certeza de que no quiero vivir mucho más tiempo en una ciudad donde el verano es insoportable, que el invierno se llena de atascos, que comer es el doble de caro que en cualquier otra…

La lista de defectos de Madrid, es innumerable o corta ¿qué más da?, será la capital del reino, el centro económico del país, una ciudad llena de gente que recibe con los brazos abiertos, la lista de sus virtudes seguro que es mucho más larga,  pero el clima nunca podrá ser cambiado, la contaminación tampoco. No quiero vivir en una ciudad de la que quiero escapar los fines de semana. Lo ideal es vivir en una ciudad en la que se quiera vivir siempre. Nunca seré objetivo al ser de Málaga, no se puede haber nacido en un paraíso que siento como propio, porque lo demás es haber sido expulsado de él.

Valoraciones profesionales egoicas, me hacen pensar que allí no me puedo desarrollar, pero ¿quiero desarrollarme? o ¿quiero sentir el mar en el mes de julio? ¿qué es el desarrollo salvo darte cuenta que es estar donde quieres con la gente que quieres? ¿Existe algo más allá de esto? Vivimos bajo la tiranía del éxito social y la evitación del éxito personal, lo cual solo nos puede generar infelicidad.

Mentiras Impiadosas

La vida es un puzzle caótico, donde todo encaja de forma armoniosa o bajo las leyes inexplicables del desorden más absoluto, pero todo encaja al fin y al cabo, lo demás es un juicio, ¿quién ha dicho que el caos no puede ser armonioso? o viceversa… El caos tiene mala fama, como si el orden fuese algo superior y ya el arte ha demostrado que no tiene porque ser así, ya sea con el surrealismo de Dalí, el expresionismo abstracto de Pollock (el cual detesto, por cierto) .

Dicho esto, ¿para qué mentimos? esa es la pregunta que me planteo, existen las mentiras piadosas… Y la respuesta es un depende que me deja como al principio, ¿para qué decirle a un niño que Papa Noel no existe? Los más ateos en un ataque de pragmatismo dirán, al final sabrá la verdad y se desilusionará, los más románticos, dirán, la desilusión llegará, mientras que disfrute con la “magia” de una noche especial.

La mentira es arte, la verdad nunca lo puede ser, el arte vuelve a la mentira verdad,  un cuadro es una representación de algo  y como tal es algo perceptivo que nuestra mente crea, dejando así la realidad atrás, el que mira “el jardín de las delicias” del Bosco no ve lo mismo que el siguiente en mirar ese cuadro. Unos verán una maravilla, otro el inicio de los Pokemon, como vi en algún tuit, si cada persona ve algo distinto, es que el cuadro, no puede ser verdad, desde mi punto de vista, porque como los cuadros, todo lo veo desde mi punto de vista.

He pretendido ser claro en mi vida, la transparencia que me da una cara que expresa lo que siento de forma irrebocable, un desdén sacrílego en muchos casos, una rabia de “hidra” solo tenía miedo de expresar la felicidad, siempre pensé que eso daba mala suerte, que algo malo pasaría sin era feliz y entonces… Y ahora, escribo esto sabiendo que todo es mentira, es proyección de mi mente,  y que esto no es una mentira piadosa, es impiadosa, porque al final, no me deja en una cuerda haciendo maravillosos equilibrios, me deja en el suelo, vacío y gris, la ventaja, es que todo es un lienzo donde escribir y pintar lo que yo quiero.

Trascender

“La vida es aquello que pasa mientras haces otros planes” una frase que nos dice lo que ya sabemos, “solo existe el momento presente”, lo demás son invenciones de nuestra mente o nuestro ego, ¿realmente importa?

Es fácil, aceptar que nos inventamos los peores futuros posibles, aquellos que somos pesimistas, una característica de ser un 4 en el eneagrama, así nos evadimos de la palabra que más nos altera. el aburrimiento, la normalidad, ¿qué puede haber de fantástico en tomarte un café a las 6 de la mañana e ir a un trabajo que no te motiva? Luego me voy a la mente y me imagino, otros futuros, aquí más brillantes y al final, nada es real y pierdo la experiencia del café.

Ayer me invitaron a una boda, intentaré ir, pero ya me imaginé el resultado sobre como sería, como debería ir, ¿cúal es el sentido de la fantasía cuando se trata de actos corrientes? Esta es la pregunta y la sanación su respuesta, debería haber seguido en el paseo al cajero a sacar dinero, ese es el presente y o lo acepto o lo cambio desde ese instante y hago otra cosa que me apetezca, pero imaginar lo que pasará en 3 meses….

Tras tres días fuera, el ventilador no funcionaba, tuve que llevarme el colchón al salón por si necesitaba el aire acondicionado, la habitación caldeada, porque estuvo la persiana subida, lo cual creo un horno en la habitación, entonces me meto en una evaluación absurda de si compro uno, o se lo compro a Jaime, que pidió uno en Amazon solo por mí, otra forma de no estar aquí, de estar en otro lado, en decisones absurdas, en rompecabezas mentales que poco tienen de complicado.

La locura es creer que existe algo más allá del momento presente la mayor parte del día, y si es así, ando loco. Esa es la ventaja de Jaime, que es como un agujero negro, cuando estamos en la cama, abrazados, o en la ducha, me absorbe, deja ahí quieto sin pensar, sentir la piel, ver sus ojos, oler el champú o los restos de colonia, la experencia es otra.

 

 

 

Estanterías

Ayer estuve en la Fnac, paseándome entre los libros, buscando uno que me dijese algo, pero ninguno me habló, he perdido el poder de escuchar a los libros, la novela negra, esa moda que a mí me da pereza, llena unas estanterías que ya producen sonidos perceptibles para mí.

Miré Ana María Matute, pero no terminé Paraíso inhabitado, porque lo abandoné en el momento en el qué dije que si pasaba, lo que terminó ocurriendo, lo dejaría. Es un avance en mí, abandonar lo que no me interesa, la constancia es el arma que no sirve de mucho, si algo te supone mucho esfuerzo, es mejor ir por algo sencillo, algo en lo que disfrutes mientras lo haces. El esfuerzo es un defecto, un pecado, que nos dice que hay que sufrir para conseguir las cosas.

La vida podría ser perfectamente un libro por fascículos, donde cada día es uno, y al final tras tantos libros, nos damos cuenta que la mayor parte de los libros, no llegan a ser un comic en cuanto a contenido y sin la capacidad visual de los mismos.

Mirar estanterías esperando que los libros te hablen, buscar fuera lo que solo se puede encontrar dentro, otro pecado.

Al final nuestras estanterías vitales están llenas de pecados capitales, escondidos tras siglos de religiones deformadas, el pecado original es no ser feliz, el no saber que la vida en sí es el regalo y esperar de ella algo, porque la vida nos fue dada, como regalo o imposición, eso depende de nosotros y es nuestra basura mental la que la cuestiona.

No es hora de vaciar las estanterías, es hora de llenarlas de cosas nuevas, de dar las gracias porque los libros no hablan, porque somos nosotros los que los llenamos de palabras.

Calor desmedido

El calor me angustia, es como un drenaje de energía, como si un vampiro se hubiese alzado detrás de mí, y se hubiese enganchando absorviendo mi vitalidad… Si existieran otras vidas anteriores, en la previa tuve que ser vikingo, alguien que no tuvo que enfrentarse a esta huida de energía, a este agujero negro que absorve gran parte de la luz disponible.

La ventaja, es que el vampiro se va, pero siempre para volver al siguiente año, todos nos enfrentamos a los fantasmas pasados que vuelven de forma periódica, pero el calor me drena, pero existen países donde ir de vacaciones y sitios con aire acondicionado pero… esconderme de la luz durante julio y agosto…

Ayer hice un ejercicio, de analizar a las personas y contra todas guardaba algún tipo de resentimiento, grande o pequeño…Vivir así es como vivir en el infierno, con calor desmedido.

La vida, si hay varias, una o vivimos en Matrix, es insustancialmente efímera, ayer vi un accidente que me cortó la respiración, mi empatía unida a mi exageración emocional da resultados de estómago cuanto menos que curiosos… ¿qué sentido tiene guardar rencor si este no sirve nada salvo para jodernos? Eh aquí la pregunta metafísica, todo el daño que se me ha causado o más bien que he aceptado, esta grabado, mi cuerpo mental, debe estar como una unidad de quemados, guardar todos los agravios, todo queda ahí y espero obra y gracia que vuelva a la vida, inocente.

El problema está en que las cosas no funcionan así, cuando creaste estructuras de defensa aparemente sólidas y frágiles al mismo tiempo, un juego de murallas de cristal jugando a parecer diamantes… El problema es que el calor por fuera me drena, pero la falsa actitud helada hace lo mismo, quizás en el equilibrio entre ambas encuentre la temperatura perfecta.

¿querida chica del bañador verde?

Hay cosas que detesto,la condescencia, leer esa carta donde una madre le diría tantas cosas a un chica con un bañador verde, que se resume en “acepta tu cuerpo y quiérete”

Siempre he odidado ese tipo de frases: “tienes que ser feliz” “tienes que quererte” “tienes que aceptarte” ¿tienes que? No existe tal obligación, ¡ni siquiera es opcional! puesto que la mente es una condena, a mí me gustaría ser feliz, sé a nivel mental que nada importa, porque en el momento presente, la mente no existe y es la que crea las experiencias, sé que si estuviera en un estado medidatitivo sería feliz todo el día, pero este no es el caso, no consigo dejar de pensar más de 10 segundos.

Al final, las obligaciones nos hacen daño y la más cruel de todas, es “la obligación de ser feliz” no existe tal obligación ¿y qué si quiero esconderme? ¿y qué si no quiero vivir? El pensar que hay obligaciones, que hay que actuar de determinadas maneras es lo que nos ha llevado a estos tiempos de locura, ningún pensamiento colectivo ha funcionado, basta con leer un periódico.

La chica del bañador verde está en su proceso y es la chica del bañador verde, porque es tímida e introvertida, porque se avergüenza, es perfecta así, es perfecta porque es ella con sus traumas que forman parte de ella…si fuera dicharachera, agitará los brazos como si estuviera en un concierto de electrónica, no sería esa chica, sería otra.

Creo que siempre que veo fuera algo, es lo que llevo dentro, que si veo vergüenza fuera es que la llevo dentro, claro que esta es mi visión, hay muchas posibilidades infitinas. Porque la vida es como una tela de araña, miles de nexos donde estamos atrapados, ir paseándonos por hilos, evitando a la araña, pero la araña nos alcanzará, así que la cuestión está en pasearnos por la partes de la tela más divertidas, más placenteras, aceptar que nuestra unica misión, es ser feliz, que para eso vinimos y con eso nos iremos.