Agosto, adiós.

Has sido un mes  agobiante por el calor al que me has sometido. Es un desgaste estar todo el día evitando la luz buscando la sombra, quizás esto sea una metáfora de mi  vida.

Has sido un mes donde te has mantenido lineal, no has buscado picos de subidas y bajadas en estas temperaturas, el dolor así parece menos intenso, no eres como la picadura de una avispa, has sido un veneno más sutil, recalentado, a pesar de que el sol ya da menos horas, has sabido mantenerte álgido, poderoso.

Pero hoy te vas para siempre, porque vendrán otros y no serás tú. Has tenido tus cosas buenas y todas empañadas por esa succión de energía que para mí supone el calor.

He cumplido alguna de las cosas que quería hacer como bañarme desnudo en el mar por la noche, esto sí ha sido gracias a este “mini infierno” que has creado. He estado con Jaime en las Repúblicas Bálticas y pude taparme… Sería maravilloso vivir allí durante julio y agosto. También tengo el libro de Lucía Berlín.

Te vas tú y llega el “enero travestido”. el mes donde todos tenemos grandes expectativas que cumplir y que se quedan en Octubre, en un “ya después de Navidad”. Vamos alargando nuestras desidias, nuestras esperanzas y sueños, como si fuera un chicle, un vulgar chicle y luego esperamos de nuestras vidas cosas espectaculares.

Y estaría bien comerse doce uvas hoy o mañana, brindar porque siempre hay cosas que celebrar cuando un ciclo se acaba. Cuando preparaba  los lápices y las gomas para ir al colegio pensando que cada vez era “más mayor”, como si eso fuese fantástico. El olor de un chándal nuevo, de una mochila me trasladaba a estados efervescentes similares al de un porro…

Y aquí estoy muchos años después mirando masters, cursos de escritura creativa y clases de yoga, lo único que sí creo que voy a hacer es lo último. Pero esto de internet, no tiene olor y ser “más mayor” me ha vuelto algo “revenido”, así que lo único que puedo hacer es brindar por el “enero travestido”  esta noche.

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Calor

De nuevo te tengo aquí, abro la puerta al balcón y todavía no se escucha nada, una ligera brisa de viento mueve los árboles de forma fugaz y apenas pasan coches a esta hora. Un silencio agradable. He cogido la manía de mirar las temperaturas hasta 14 días, esperando ver una disminución de las mismas, pero eso parece que en 14 días no va a ocurrir.

Ahora pasa un bus, desde luego que no es eléctrico, me despertaría por la noche si dejara las puertas del balcón abiertas. Y aquí estoy cabreado, porque no puedo hacer nada para quitarte de encima, eres tan frustrante.

El frío reconforta, hace los abrazos agradables. El calor en Madrid significa huida. En otras ciudades: mar, mucha diferencia. Y ahora al poner el símbolo “:” me acuerdo de como una profesora de matemáticas, por la que estudié  mi carrera me bajó mucho la nota, por utilizar el “=” cuando debía usar “:”, terminología matemática.

Se llama Loren, suponíamos que Lorenza, una humillación para ella, me resulta familiar porque yo tengo nombre compuesto y utilizo siempre el segundo. Gracias a ella o por su culpa, estudié matemáticas, porque quería suspenderme y no podía, no era algo personal, quería suspender a toda la clase, según ella eramos la peor y había algunos elementos que tal vez lo fueran.

Loren era tosca, casi llegando a diva televisiva de T5, utilizaba términos en plan de broma, como “arretrataura” para decir fotos. No sé que ha sido de ella. El efecto de un profesor en nuestra vida es brutal y debería ser limitado,  para dar clases hace falta menos sabiduría y más sicología.

Un día un compañero le pegó un cartel en la espalda que ponía “pégame” y se paseo con él por todo el instituto, se lo tomó bien, pero también es cierto que hay barreras que no debemos cruzar y que según me cuentan hoy en día en los institutos se pasan todos los días.

Sin Loren mi vida hubiese sido muy diferente, pero es la que es. No sé que habría hecho, pero de todos los hilos que forman la tela de araña de posibilidades infinitas que surgen en cada instante en nuestra vida, en aquel instante decidi pasearme por un hilo, el de estudiar matemáticas y con ello me empujó a esta vida, a este día con mucho calor en Madrid a las 6.42 de la mañana. Con más coches pasando ahora  y con la sensación de vacío. Porque siempre quise ser artista en cualquiera de sus facetas y me he convertido en un ser anodino y gris, que también es uno de mis colores favoritos.

Pero al igual que Loren, me empujó en la tela de araña de formas infinitas, igual que el calor me hace mirar hacia el futuro deseando que cambie, en cualquier instante un elemento o una persona puede hacer que tome una serie de decisiones marcadas y en otro rumbo muy diferente al que ahora está decidido. Pasar de gris, no al arco iris que siendo gay sería lo obvio, aunque no debo descartarlo, pero sí a una gama aunque sea monocromática, que me permita hacer un paisaje distinto antes de que la araña deje de tejer.

 

29

Hoy es 29 de Agosto. El 29 es el número que menos me gusta, es un número gafe, antes era un numero vulgar, pero decidió rebelarse y mostrarse como un número que me traerá siempre malos recuerdos, a pesar de que mi santo es un 29.

Un fallecimiento en ese día lo volvió maldito y mi carácter obsesivo hacía que mirara el reloj continuamente, si veía el 29, sentía que todo iba a salir mal.

Los racionales saben que eso no es verdad, los esotéricos pensamos que hay algo más allá. Los primeros terminan muriendo, los segundos somos eternos. Es el precio a pagar por no creer en la mala suerte. Al final, todo es lo que pensamos que es, una visión cuántica, bastante distorsionada y simplista.

Mi tía murió de la quimioterapia, no murió de cáncer.Recuerdo la última sonrisa, se quedó para siempre grabada, yo estaba en el sofá de la casa, la recuerdo amplia, grande. Del día de su muerte, recuerdo el agua del fregadero, era roja por el tomate, formando figuras redondeadas con la espuma del lavavajillas, un cielo algo lúgubre y cutre, el ocaso. Ya esa mañana, estaba llorando en el sofá de la habitación de arriba,  sabía que algo pasaba, algo me lo decía, porque las entrañas tienen el poder de predecir el futuro. Como cuando conocemos a alguien y las entrañas dicen no, pero la mente dice sí y nos embaucamos en una relación que no llegará a ningún puerto.

No voy a escribir más de momento sobre ese episodio de mi vida, pero aquí estais 29, todos los meses del año a excepción de muchos febreros, para recordarme que existes y que eres una espada que pende sobre mi destino. Encima no cabe la venganza, porque te destruiría de cualquier forma, eres la demostración de mi insignificancia, eres también el que me muestra la necesidad de ser humilde. Como en “Las Horas”: “Alguien debe morir, para que el resto de nosotros valore más la vida. Es el contraste”. Y aquí estoy como casi siempre en verano, desnudo en la silla, escribiendo con un café con leche, ahora que he dejado un poco la soja, rememorándote.

Menos mal que está el 25 para recordarme antes de ti y después de ti, que el sol sale por las mañanas, aunque sea detrás de las nubes.

Dicen

Hoy es viernes, iré a un sitio donde nunca he estado, un pueblo de León, allí veré a Jaime. Me agobiaba ir tantas horas de bus, sin nada que hacer, me descargué Jessica Jones, creo que es hora de darme de alta en Netflix, como ya me hice premium de Spotify.

Las primeras veces son especiales, así que me gusta ver el paisaje, aunque ya me han avisado que es poco tiempo en el que las vistas son buenas. Iré con mi libro de Lucía Berlín, Jessica Jones en la tablet y Spotify,  esto último ha sido la mejor inversión junto con la chica que viene a limpiar una vez a la semana que he hecho en mucho tiempo.

Ahora mismo me debato entre si regar las plantas que tengo en el interior, 2 orquídeas y un aloe vera, que no sé como va, si ha “agarrado” o no, porque cada vez lo veo más seco por las puntas, creo que lo sacaré a la calle, porque es un tipo de cactus o eso pienso, ya lleva varias semanas dentro de casa y parece que no le está sentando bien.

Las plantas no se me dan bien y me gustan, es como bailar, o otras tantas cosas que son las que más recuerdo, es curioso como recuerdo lo que no se me da bien y lo que sí se me da lo doy por sentando, es algo que hablo mucho con mi sicoterapeuta.

Hoy sí me acuerdo del sueño, iba a ver a un homeópata, que lo que intentaba era abusar de mí, pero en plan bien, sutilmente intentando cortejarme pero con las manos largas, (sé que al escribir esto parezco una mujer indefensa y no un tío que te mete una leche y te manda 3 metros más allá) me aconsejaba que respirara bien, al despedirse se transformaba en algo en una puerta interestelar, con estética un poco ochentera  y se iba. Luego al salir me preguntaba la chica de la clínica, eran 3, ¿qué como se me había ocurrido si tenía otro doctor? Y le dije que había ido mal, que esperaba haber ido al que siempre voy, que resultaba ser mi casero. En el sueño también aparecía Alison Goldfrapp que entraba a la consulta después de mi…

Con estos sueños no saco yo para un novela, tampoco es que quiera morirme de hambre a estas alturas. La literatura está mal pagada, no creo que encuentre un mecenas porque estamos en el siglo XXI, aunque si me hago hippie es una posibilidad.

Respecto a lo de hacerme hippie leí una noticia de una persona que vivía sin dinero, los comentarios no tienen desperdicio, del tipo “claro, vive en casa de unos amigos”, Cómo si tener amigos que te den tu casa fuese fácil o decidir irte al monte y dejarlo todo  también, pero ya sé que estamos en un país de envidiosos y qué nos fijamos en lo que no hacen bien según nuestros criterios y sí  y mucho en lo que hacen mal, porque encima vamos de correctos. Decimos muchas cosas, que somos incapaces de decir a la cara y cosas con la que aportamos nada o mierda.

A veces me pasó de sincero, cómo ayer cuando vi el vestido para una boda de una compañera que le dije que no le pegaba, que a ella le veía de otra manera, pero en mi defensa diré que me salió de forma espontánea. Eso fue mejor que otro comentario cuando ella se había ido, que fue “es que es un vestido de mujer y ella nunca se viste así…”, que tuvo su gracia, pero… Otras no soy sincero y así al final te dices ¿cómo soy?

Por el momento voy a empezar a hacer la minimaleta pera el fin de semana que llego tarde.Y solo me tengo que acordar de la férula de la ortodoncia, colonia y el cepillo. Lo demás son dos días, tampoco es que importe mucho.

 

 

Sueños Personales.

No sé si los sueños pueden ser premonitorios, si tan si quiera tienen significado. Esta noche he soñado con algo, pero aún siendo las 6.20 de la mañana no me acuerdo. Dicen que has de apuntarlo nada más despertar, porque entonces si me acordaba, pero mi vida empieza después del café.

Todos hemos tenido sueños, dormidos y los que se corresponden a nuestras esperanzas y proyectos. Y estos últimos son los que más me interesan, en mi opinión la gente deprimida lo está porque ya no tiene sueños. Abrieron Pandora y dejaron la esperanza encerrada. Los sueños al fin y al cabo nos hacen mirar hacia delante. Mi problema es que sin estar deprimido, que es algo serio, mi padre lo estuvo mucho tiempo, quizás sí esté triste y al final, son cosas distintas pero  se parecen en algo, la falta de sueños e ilusión.

Miro al futuro y lo único que veo es verme en la playa, un recurrente. Antes aspiraba a grandes coches, cenas y viajes, ahora digo si estoy en una playa, con un café y un libro.. ¿es lo demás necesario? Supongo que es madurar o aceptar mi mediocridad, que para mí es lo que madurar: aceptarnos un poquito más.  Otro sueño: tener un mejor físico; esto se ha complicado un pelín tras el estropicio  que ha supuesto mi dejadez desde que estoy con Jaime, también es verdad que cuando me sobran kilos tengo mejor aspecto, como casi todo el mundo.

La delgadez queda bien solo a las mujeres hipermaquilladas en pasarelas, en la vida real, la gente delgada es como una espiga de trigo lo único que sirve de ellos es la cabeza. Perdónenme los delgados, yo no voy a hacer apología de ella, porque es ridícula dentro de mis cánones, eso sí, es mucho más saludable que estar gordo. Yo hablo de gustos personales.

Así que tengo dos proyectos: Mejor cuerpo y vivir cerca del mar. Luego tengo los equilibrios  o anclas  Jaime y mi Familia. Para lo bueno y lo malo, eso sí al escribir esto siempre tengo claro que el Amor compensa.

Otro sueño sería convertirme en “influcencer”, pero esto es para no trabajar, bastaría conque me tocara la lotería, pero salvo excepciones los influencers que hay en este país son bastante ordinarios y vulgares. Eso sí, han triunfado bajo estas normas y esto, aunque me jode (y lo envidio) he de aceptarlo.

Así que, no sé lo del cuerpo necesito ayuda, no estoy mal, pero quizás necesite un personal trainer, lo de vivir cerca del mar es complicado o bastaría con hacerme hippie, que tampoco es que me importe mucho, porque   cada vez estoy más  espiritual, deseo menos un bolso de Louis Vuitton.

 

Venganza contra uno mismo.

La venganza esa otra virtud olvidada, esa que establece leyes amorales, es dulce y dicen que fría se sirve mejor.

Un acto de venganza fue ignorarme mucho tiempo, ahora entiendo el motivo que no las formas y para un intento de superficial como yo, las formas son tan importantes como el fondo. Una noche quisiste  volver con tu ex, pero viste a tu ex cogido de mi mano. Tu cara descompuesta fue mi victoria, cuando me diste la mano y siempre dabas besos,  temblablas, sentí tu miedo, tu frustración, todavía la siento al rememorar esa noche.

Eramos parecidos, ahora no sé como eres, supongo que poco has cambiado. Ahora que te debates profesionalmente, al igual que yo, crees tener claro hacia donde vas y recurres a los personas que previamente has ignorado. Alejandro, crees que puedes pisar con indiferencia y recoger perdón, pero el mundo no está tan evolucionado. La vida, se venga por desgracia incluso de quien no debe y tú no vas a ser la excepción.

¿Te acuerdas de nuestro primer beso? Probablemente no, yo sí Alejandro. Y surgió la mayor de las venganzas, no contra ti, sino contra mi mismo por no ser querido. Surgió la mayor de las insatisfacciones, el ¿por qué no me quieres? Y la bestia, que es todo el odio que llevo dentro surgió para quedarse.  Donde antes había un equilibrio inestable, surgió la inestabilidad en equilibrio, donde antes había una aceptación física, surgió la necesidad de ir al gimnasio.

Tú fuiste el detonante, pero yo fui la carga explosiva, el responsable soy yo, no tú, no pienso darte tanto poder. Pero tras la explosión ya no era el mismo, me vengué contra mi mismo por pusilánime, por débil, abandonando parte de mí, pensando que sería mejor.

De las venganzas contra nosotros mismos surgen otro yoes, igual de real o falso que los anteriores. Lo que ocurre es que a veces enterramos  la parte la bondadosa e inocente, esta parte se queda olvidada y en lugar de compasión, sentimos indiferencia en el mejor de los casos, odio en el peor.

Y sabes que luego tu querías ser mi amigo, volviste porque estabas solo, pensando que yo era una especie de Santo y fuimos relativamente amigos, pero me aburrías, todo terminó y sabes que me importó entre 0 y nada, tu amistad me producía no odio sino indiferencia.

Y aquí dejo algo de la letra la canción Hacia el abismo, no porque tenga mucho sentido, sino porque la recuperé el otro día y me encantó.

 

Debes saber que
si pudiera elegir
entre el placer y el dolor
elegiría los dos
tú sufrirías por mi
yo gozaría por ti
es la justicia de Daimón

Imperio desapercibido

Hay imperios vistosos, grandes, los hubo históricos y ahora se reducen a capitalistas, ya no se crean palacios, se crean rascacielos o mansiones, cristal y acero en un caso, pretensiones en otro.

Luego están los que más me interesan, los imperios personales, los que pasan desapercibidos, esos bastiones donde todos nos sentimos seguros y establecemos nuestra hegemonía, estos son reducidos o amplios, pero siempre son nuestros.

Cuando era niño era una manta con pajaritos en la que me escondía cuando venía visita, mi cuna, era mi imperio. Ahí esperando que me hiciese invisible sin tan siquiera saber que era ser invisible. Es el primer recuerdo de infancia que tengo, yo escondiéndome bajo unas sábanas de pájaros naranjas.

Luego crecí y mi imperio fue mi imaginación, ahí siempre estaba seguro, destruía a mis enemigos, reales o inventados, me imaginaba mis historias. Físicamente mi cama. Y ya poco más, olvidándome de la imaginación, de la magia que siempre está ahí.

Mi imperio es desapercibido incluso para mí, sé que la mente es la mente todopoderosa e invulnerable,  que es nuestro imperio y que es infranqueable, sé que hay quien vivió en un campo de concentración y salió de él, que no hay mayor emperador que el que domina la resiliencia. Y yo me quejo y me quejo mucho, sin motivos importantes generalmente, tengo muchos miedos que me aterran como  ausencia de mi madre que espero lo más tarde posible. Ese podría ser mi bastión, pero otra persona nunca puede ser nuestro imperio.

Nosotros somos emperadores de nuestras vidas y la ejecutamos de formas tiránicas en la mayor parte de los casos, tampoco creo que exista otra forma, salvo iluminación.

Y ahora que no tengo imperio porque al estar desapercibido, es como si  no está, ¿qué es lo que me queda? Y la respuesta me da miedo.