Venganza contra uno mismo.

La venganza esa otra virtud olvidada, esa que establece leyes amorales, es dulce y dicen que fría se sirve mejor.

Un acto de venganza fue ignorarme mucho tiempo, ahora entiendo el motivo que no las formas y para un intento de superficial como yo, las formas son tan importantes como el fondo. Una noche quisiste  volver con tu ex, pero viste a tu ex cogido de mi mano. Tu cara descompuesta fue mi victoria, cuando me diste la mano y siempre dabas besos,  temblablas, sentí tu miedo, tu frustración, todavía la siento al rememorar esa noche.

Eramos parecidos, ahora no sé como eres, supongo que poco has cambiado. Ahora que te debates profesionalmente, al igual que yo, crees tener claro hacia donde vas y recurres a los personas que previamente has ignorado. Alejandro, crees que puedes pisar con indiferencia y recoger perdón, pero el mundo no está tan evolucionado. La vida, se venga por desgracia incluso de quien no debe y tú no vas a ser la excepción.

¿Te acuerdas de nuestro primer beso? Probablemente no, yo sí Alejandro. Y surgió la mayor de las venganzas, no contra ti, sino contra mi mismo por no ser querido. Surgió la mayor de las insatisfacciones, el ¿por qué no me quieres? Y la bestia, que es todo el odio que llevo dentro surgió para quedarse.  Donde antes había un equilibrio inestable, surgió la inestabilidad en equilibrio, donde antes había una aceptación física, surgió la necesidad de ir al gimnasio.

Tú fuiste el detonante, pero yo fui la carga explosiva, el responsable soy yo, no tú, no pienso darte tanto poder. Pero tras la explosión ya no era el mismo, me vengué contra mi mismo por pusilánime, por débil, abandonando parte de mí, pensando que sería mejor.

De las venganzas contra nosotros mismos surgen otro yoes, igual de real o falso que los anteriores. Lo que ocurre es que a veces enterramos  la parte la bondadosa e inocente, esta parte se queda olvidada y en lugar de compasión, sentimos indiferencia en el mejor de los casos, odio en el peor.

Y sabes que luego tu querías ser mi amigo, volviste porque estabas solo, pensando que yo era una especie de Santo y fuimos relativamente amigos, pero me aburrías, todo terminó y sabes que me importó entre 0 y nada, tu amistad me producía no odio sino indiferencia.

Y aquí dejo algo de la letra la canción Hacia el abismo, no porque tenga mucho sentido, sino porque la recuperé el otro día y me encantó.

 

Debes saber que
si pudiera elegir
entre el placer y el dolor
elegiría los dos
tú sufrirías por mi
yo gozaría por ti
es la justicia de Daimón

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