Calor

De nuevo te tengo aquí, abro la puerta al balcón y todavía no se escucha nada, una ligera brisa de viento mueve los árboles de forma fugaz y apenas pasan coches a esta hora. Un silencio agradable. He cogido la manía de mirar las temperaturas hasta 14 días, esperando ver una disminución de las mismas, pero eso parece que en 14 días no va a ocurrir.

Ahora pasa un bus, desde luego que no es eléctrico, me despertaría por la noche si dejara las puertas del balcón abiertas. Y aquí estoy cabreado, porque no puedo hacer nada para quitarte de encima, eres tan frustrante.

El frío reconforta, hace los abrazos agradables. El calor en Madrid significa huida. En otras ciudades: mar, mucha diferencia. Y ahora al poner el símbolo “:” me acuerdo de como una profesora de matemáticas, por la que estudié  mi carrera me bajó mucho la nota, por utilizar el “=” cuando debía usar “:”, terminología matemática.

Se llama Loren, suponíamos que Lorenza, una humillación para ella, me resulta familiar porque yo tengo nombre compuesto y utilizo siempre el segundo. Gracias a ella o por su culpa, estudié matemáticas, porque quería suspenderme y no podía, no era algo personal, quería suspender a toda la clase, según ella eramos la peor y había algunos elementos que tal vez lo fueran.

Loren era tosca, casi llegando a diva televisiva de T5, utilizaba términos en plan de broma, como “arretrataura” para decir fotos. No sé que ha sido de ella. El efecto de un profesor en nuestra vida es brutal y debería ser limitado,  para dar clases hace falta menos sabiduría y más sicología.

Un día un compañero le pegó un cartel en la espalda que ponía “pégame” y se paseo con él por todo el instituto, se lo tomó bien, pero también es cierto que hay barreras que no debemos cruzar y que según me cuentan hoy en día en los institutos se pasan todos los días.

Sin Loren mi vida hubiese sido muy diferente, pero es la que es. No sé que habría hecho, pero de todos los hilos que forman la tela de araña de posibilidades infinitas que surgen en cada instante en nuestra vida, en aquel instante decidi pasearme por un hilo, el de estudiar matemáticas y con ello me empujó a esta vida, a este día con mucho calor en Madrid a las 6.42 de la mañana. Con más coches pasando ahora  y con la sensación de vacío. Porque siempre quise ser artista en cualquiera de sus facetas y me he convertido en un ser anodino y gris, que también es uno de mis colores favoritos.

Pero al igual que Loren, me empujó en la tela de araña de formas infinitas, igual que el calor me hace mirar hacia el futuro deseando que cambie, en cualquier instante un elemento o una persona puede hacer que tome una serie de decisiones marcadas y en otro rumbo muy diferente al que ahora está decidido. Pasar de gris, no al arco iris que siendo gay sería lo obvio, aunque no debo descartarlo, pero sí a una gama aunque sea monocromática, que me permita hacer un paisaje distinto antes de que la araña deje de tejer.

 

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4 comentarios en “Calor

  1. Yo también he cogido esa costumbre de mirar el tiempo de catorce días ,espero que llegue el frío este que tú dices que no llega,y que cambie algo en mi vida,lo peor es que espero que cambie sin yo tener que hacer ningún esfuerzo,es frustrante .

  2. Me gustan mucho los relatos donde se recuerda a profesores que, de una forma o de otra, marcan a uno. Yo, que intento dedicarme a esto de la docencia (porque muchas veces se queda en un simple intento) intento imaginar qué pensarán los alumnos de mí, si me recordarán cuando hayan pasado dos años, cinco, veinte.
    Es genial eso que dices, y estoy completamente de acuerdo, lo de menos sabiduría y mas psicología. Los niños y adolescentes están en un periodo muy particular, y a veces, estando al otro lado, uno olvida que en algún momento lo fue, y que era un cóctel de hormonas, identidad y quién sabe qué más cosas. También te digo que en un aula masificada de más de treinta y cinco personas, se hace cuesta arriba lidiar con las personalidades individuales de cada cual (lo mismo por eso acabo cada día tan cansado, no sé).
    En fin, que me enrollo más de la cuenta. Gracias por la entrada, y gracias por el recuerdo a Loren y al maravilloso mundo de las telas de araña.
    Y no eres gris. Todavía no sé de qué color eres, pero gris no. O al menos no tanto como tú dices. Veo destellos de…

  3. Gracias Alexim, serás un buen profesor seguro. Lo que dices de la masificación es verdad casi todos mis compañeros de facultad son profes y se quejan de lo mismo, masificación, faltas de respeto, caracteres más difíciles….
    Y muchas gracias por tus palabras de nuevo

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