Periódicos y selfies

Hoy he cometido el error de meterme en un periódico antes de empezar a escribir, esto es la mejor forma de empezar mal un día.  Adán y Eva mordieron la fruta del conocimiento y fueron expulsados del paraíso. Creo que en la situación actual es mejor no saber, porque todo es una mentira, al menos en política.

Alguna vez pensé en afiliarme a un partido, pensé que podría llegar lejos, luego me di cuenta que mi caracter no va con ellos, me gustaría decir que no soy corrupto, que soy justo, pero creo que por eso no llegaría a ningún lado. También puede ser que una vez allí, perdiera cualquier forma de integridad.

Un periódico de noticias felices no lo leería nadie, un periódico de noticias morbosas, bueno a la vista está… En “El mundo” una de las noticias más leídas es sobre una muchacha que se hace “Selfies extremos“.

Siempre vemos excitante la vida de los demás cuando parecen llena de un glamour o al menos una sobrexposición mediática, que parece que ahora es lo mismo. Como si un selfie fuera verdad, es lo más distinto a nosotros mismos, es como un yo distante y mejorado que intenta castigar a nuestro yo real, el triunfo de los ortodoncistas sobre la naturalidad. Alguna, porque aquí las que mandan las mujeres, con mucha delgadez, es como un chupachups asesino que podría devorarte de un mordisco.

No sé el porqué de tanto exponernos, a perder nuestra intimidad, a vender nuestra vida, yo también lo he intentado y he fracasado, pensé que sería llegar, subir cuatro fotos y ser alguien en instagram o decir cuatro cosas divertidas y ser alguien en Twitter. Pero no ha sido así.

Tampoco me quita el sueño, porque ayer en la sicoterapeuta me dijo algo que me llegó, “tienes derecho a tener tu intimidad, es algo tuyo”, y puede que no tenga sentido escribirlo aquí, donde cualquiera puede leerlo, pero para mí esto es terapéutico: es escribir sin pensar mucho y ver como surgen las palabras, como una especie de meditación matutina.

Y sé que tendría algo más de éxito, si escribiese sobre Las Campos, porque a veces soy como una víbora, puedo unir palabras cinismo e ironía, pero ¿para qué serviría? ¿me haría sentir bien? Esta es la pregunta que me tengo que hacer antes de empezar cualquier cosa, no puedo esperar plantar un olmo y que me de peras.

Por cierto, he leído algún post ahora que ha llegado septiembre, con mucho éxito y con una calidad literaria tan mala como pueda ser la mía, solo que habla sobre el desamor… ¿por qué vende tanto? Próximamente un periódico de desamor por favor. Que las divas operísticas, feos, vaganbundos de cariño están faltos, necesitan ¿necesitamos? merodear por su propio paraíso apocalíptico, con sus castillos,  nieblas, caminos angulosos y niñas en la curva…

 

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