Puntos de partida

Los puntos y finales son puntos de partida siempre, otra cosa distinta, con la salvedad del punto y final que puede ser la muerte. En el tarot “la muerte” era un renacimiento, de ahí que haya cabezas una con corona en el suelo, es como la muerte del ego y el cambio rotundo.

cartaxiii

Al contrario del imaginario popular es una carta positiva, es un cambio imposible de parar incluido  nuestro ego, esto es algo maravilloso si sabemos fluir por el aprendizaje o nefasto si luchamos contra lo que se nos ponde por delante.

En la vida podemos ser un junco que aguantará casi toda las crecidas, un puente inmovil que tarde o temprano cederá o también el pez que sabe como moverse incluso cuando las aguas no le son favorables. Lo menos lógico y lo que somos la mayoría es un intento de puente, nunca llegando al mar ni explorado las posibilidades. Y de eso va para mí la carta sin número.La no posibilidad de elección, el destino tomará las riendas, el río crece y hemos perdido el control, el puente puede ser destruido. Y creo que esto es en muchos casos positivo porque hunde el barco del ego, el de sentirnos especiales y nos devuelve a la inocencia de sentirnos frágiles, surgen emociones como la empatía a nuestro alrededor y entonces nos sentimos queridos, como cuando era niño y mi madre venía a verme a la cama cuando estaba enfermo,  siempre fui muy mal enfermo, con leche caliente y una aspirina o gelocatil para bajar la fiebre, entonces me sentía cuidado, arropado bajo unas mantas que me trasmitían seguridad, mi reino era una cama.

Una cama donde me imaginaba historias que pintaba en un papel, como si se tratara de un comic, cientos de garabatos superpuestos, uno encima del otro, donde cada trazo es un instante y siempre con final feliz, el bien ganaba.

Ahora la cama es lo contrario al reino es un miedo a no dormir, a que me den vértigos, ya no es un reino, es un valle angosto, solo es agradable cuando estoy con J en invierno y lo abrazo, porque entonces me siento seguro.

Al fin y al cabo los cambios graduales como la edad, son a veces mucho más peligrosos, como cuando se calienta el agua poco a poco, la rana termina muriendo siendo incapaz de saltar a la vida. Esto es el punto y final, pero nosotros podemos darnos cuenta y saltar, que el punto y final sea un punto de partida o el destino también podrá jugar sus cartas y darnos la que a priori nos daba más miedo.

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