Centros.

Siempre consideramos el centro como la mejor de las opciones, como un punto de equilibrio y que aquí reside la sabiduría.  Los extremos son malos,  extrema derecha, situaciones extremas. Sin embargo la moderación es positiva “comer moderadamente”

Pero el centro, lo estable genera confort y el confort no genera nada que merezca la mena más allá de la satisfacción personal y ¿es esto lo que quiero? es la siguiente pregunta. Porque la satisfacción personal es una trampa en el momento que ya no es nuestra sino de la sociedad.

Recuerdo que yo quería ser electricista en octavo de EGB, y Loli, una maestra pequeña, menuda, cariñosa me lo quitó de la cabeza, era demasiado inteligente para ser electricista. Luego estudié una cosa que se llamaba reforma de las enseñanzas medias que se suponía que era un experimento y lo era, la mayor parte de los que estaban en esa clase se quedaron en el camino de hacer una carrera, que yo sepa sólo dos las hemos  terminado ¿por qué Loli no me dijo eso? Debería saber que eso era para gente torpe a la hora de estudiar que con suerte se creía inteligente y uno de ellos como Julio ha acabado de camarero.

Julio pensaba que iba a ser político, que era muy inteligente, era mediocre desde una perspectiva intelectual, competitivo lo cual es un poco gilipollas, porque la competición es una forma de no ser feliz, pero si encima te pones a competir con gente intelectualmente más avezada, lo único que puede generar es un “gran” fracaso. Es como cuando yo corría en clase de gimnasia,  entonces estaba gordo, llegaba siempre el último o penúltimo, no podía competir ahí y lo intentaba, ser inteligente  y listo son cosas muy distintas en mi mente.

Entonces el centro sería ser normal en ambas cosas, no sólo bueno en estudiar y malo en gimnasia, pero ¿de qué me hubiese servido eso? ¿para estar en el famoso centro? Entonces no tendría la carrera que tengo, que se supone de las complicadas y quizás hubiese llegado más lejos, porque tendría económicas y podría trabajar en un banco…

Ahora Julio tendrá dos hijos, un piso  y se habrá olvidado por completo de mi existencia, de alguien que lo superaba en el aspecto escolar, se levantará verá a sus hijos dormir y tendrá la sensación de que por ellos vale la pena levantarse cada día.Los habrá mirado con unos ojos distintos pero igual de emocionados a los suyos en la noche de Reyes, una felicidad inocente, que se transformará en unas expectativas inconclusas más tarde, pero allí estarán los niños, rompiendo papeles para ver el contenido, pensando que la magia es posible, que lo que tanto querían  se encuentra tras unos papeles y cajas de cartón, aunque a veces busquen y no encuentren lo que realmente querían. Se sentarán y comerán roscón y la felicidad estará ahí aunque pase desapercibida, entre la nata, un haba y una figurita horrorosa.

 

 

 

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