Laurel

Dicen que el laurel trae suerte, yo ayer cogí tres hojas de una planta, no sé si tuve suerte pero entre al despacho de mi jefa a recibir respuestas. Debería mirar una bola de cristal, pero compré una y miro, solo veo cristal. La magia no funciona o no sé como hacerla, pero los rituales son la mejor forma de llegar a subconsciente, al menos eso oí en el curso que hice de crecimiento personal y sicoterapia.

Hay que dejar atrás lo que no sirve, este es el gran consejo de todas las tradiciones mágicas incluso de la sicología,  ya sean libros que no vamos a volver a leer, ropa que hace tiempo no nos ponemos, comportamientos absurdos o recuerdos que nos atan a la diosa más peligrosa de todas: Melaconlía.

La Melancolía es una diosa bella, que disfruta frente al espejo, que sutilmente te va envolviendo con su belleza, con su ¡qué bonito era! para despreciar lo bello que puede ser, una sirena, que te puede devorar cuando ya te ha atrapado.

Los grandes malvados no son los que tienen un arma en la mano, son aquellos más sútiles, que se mueven cual reptil, para entonces con ideas, intentar acabar con lo que se han propuesto, las armas más peligrosas son invisibles al ojo humano

Y esto reres Melancolía, pensar que la felicidad era estar abrazado a mi perro, mirando las estrellas que aquello era el momento perfecto y lo era en aquel instante porque estaba abrazado a él y viendo la inmensidad de las estrellas, él que me miraba como pensando no pasa nada, con la aceptación que solo una mascota puede dar, con el amor más puro que se puede recibir de otro ser que no es tu madre. Pero entonces llega ella,  te envuelve, entre lazos dorados, azules turquesa, te roba la energía y te deja tumbado sobre cómodos cojines, te seduce y te  besa, te dice al oido:  esto será lo mejor siempre, y entonces te arrastra a un presente vacío, a un esto no se volverá a repetir, ¡quién pudirera volver a sentir aquello!. Ella se alimenta de mi presente.

Y luchar contra ella es complicado, no deberíamos batallar contra los recuerdos, solo llorarlos porque no van a volver y no los vamos a poder cambiar, mirar hacia delante, aceptar que aquello pasó y que o creamos momentos presentes o la vida se convertirá en pura existencia.

Las tres hojas de laurel, no pueden acabar contigo, pero si al olerlas volver al momento presente y recordar que es lo único que tengo, su magia no funciona contra ti todopoderosa Melaconlía, pero encontraré la forma de al menos encerrarte durante un tiempo.

 

 

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