Sábanas

Esta noche dormí desnudo y me puse las sábanas encima, era una bienvenida al frío, ayer me paseaba en manga corta y había gente con abrigos, un poco exagerado por ambas partes, pero al sentir el frío, me sentía vivo de nuevo. La “invernación” me da energía, el calor me lo quita, lo cual a todo el mundo extraña por ser de Málaga y tener rasgos más bien árabes, probablemente turcos.

¡Si eres de Málaga! Debes estar habituado al calor, mi cara es a veces de ¿sabes el efecto regulador del mar sobre las temperaturas? Pero prefiero dejarlo así, como dice la frase es mejor permanecer callado y parecer tonto, que hablar y confirmarlo. Curiosamente ayer en sicoterapia me di cuenta de una par de cosas, primero que hay cosas que a los demás le pueden resultar difíciles y a mi fáciles, aunque aparentemente lo sean, como enviar un email en inglés para una reunión, lo otro que quedarme callado lo considero como algo malo. Siempre he pesando que es bueno ser abierto, extrovertido, hablar mucho con la gente en contraposición a ser callado. Haciendo inválida la frase de “uno es esclavo de lo que dice y amo de lo que se calla” la cual siempre he negado y he afirmado que en muchos casos “uno es más esclavo de lo que se calla que de lo que dice”, de ahí que escribir un blog me libera más que esclaviza.

Asi que ahora tengo un dilema, porque desconozco mi esencia y conozco mis conductas, gracias Inés por estas palabras, no sé quien soy, más allá de comportamientos aprendidos, capas de cebolla que me envuelven y tal vez yo no sea una cebolla. Los viajes internos con más complejos y menos divertidos que un viaje al mar, pero curiosamente cuando voy al mar, vuelvo al principio de la vida en el caso del ser humano, y de mi vida, a cuando era pequeño y me llevaban a la playa algún día que otro, comía pollo asado, posteriormente veía la pantera rosa en un vídeo beta y me inventaba historias de que niños habían cavado un hoyo tan profundo del que salía agua, mentiras piadosas de una mente entonces creativa.

Pero las capas me envolvieron, como la niebla cubre un bosque, paseandose entre todo mi imaginario y realidad, alejándome de ellos de mis gustos, de mis ganas, de mis pasiones y aberraciones, encerró al niño que llevo dentro. Se volvió densa, se pasea entre los arboles que son mis pasiones para llenarlos de musgo, entre el suelo que es la realidad para que al mirar ya no lo distinga.Solo algunos destellos en las sesiones de sicoterapia devuelven a ese paisaje lúgubre algo de luz, también  el mar  tiene el poder de disipar la niebla, porque cuando estoy allí y miro, tengo la sensación de que poco más necesitaría, que podría ser cajero en un supermercado y bajar todos los días y mirarlo, de llegar a casa,  leer un libro y  ver como la niebla cubre el mar, sabiendo que el sol al día siguiente la disipará. Dormir entre sábanas otra vez, como una capa mágica que me proteje, buscar y encontrarme pegado a J y volver a ser niño.

 

 

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