Café

Hoy me desperté a las 4.30, no pude volver a conciliar el sueño, entre en un estado de tranquilidad sin llegar a dormir, me levanté cuando sonó el despertador y me tomé mi café con leche de almendras, que al fin, la encontré sin azúcar añadido. Está buena y es más sana que la de soja.

Ayer parece que los astros volvieron a un estado positivo, mi madre estaba mejor, contratarán a una persona que me estaba ayudando de becaria y entró un proyecto nuevo. A veces es como si el universo tras una mala racha, decidiera darme una tregua. Las batallas astrológicas, la suerte, la magia, lo esotérico siempre rondan en mi cabeza, supongo que por eso me gusta escribir y ser poco realista.

Ahora mismo lo que tengo del ante son las orquídeas que compré, en Málaga siguen vivas, pero no sé si sanas, una tiene la punta de una hoja marrón, lo cual me preocupa, compré agua de botella para regarlas.

En mi proyecto de llenar mi casa de vida, ahora necesito que llegue J con su coche para traerme una mascota, creo que será un par de periquitos, porque es lo más sencillo de tener, lo otro sería una pareja de inseparables o agapornis, creo que pueden estar solos una semana, y siempre puedo hacer que alguien les eche de comer.

Quiero sentir la vida en casa. Quizás por eso me gustan las orquídeas, son delicadas y feas hasta que echan la flor finalmente, como cuando el día está gris, se levanta el viento y el sol asoma entre las nubes, como si se tratase de los focos de un teatro en el que todos participamos,  los claroscuros forman un tablero de ajedrez en movimiento, la belleza surge del contraste, de lo inesperado.

Lo otro que he aprendido, aunque suene cursi, y ya lo adelantaba Wilde, es que en la vida como en el arte, el cariño es lo que le da la fuerza,  creo que es el amor lo único capaz de cambiarlo todo, amor en un sentido amplio lejos de visiones “Flaubertianas” y exageradas, la pregunta que he de hacerme antes de cualquier acción ¿esto es para sacar lo mejor de mí? Y entonces actuar. La vida así será más sencilla, porque me dejaría de venganzas fútiles y podría entretenerme en otras cosas más placenteras y armoniosas.

Siempre he soñado con tomarme un café en Londres, me he tomado muchos allí, pero la idea es levantarme coger el avión, tomarme el café y volver ese día, porque entonces si he salido a tomar café. Ahora con J quizás la idea fuese tomar café en otro sitio quizás París, en cualquier caso ya es hora de que empiece a hacer las cosas que me enriquecen y dejar la venganza contra el mundo atrás.

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