Nada más

Resumir el día de hoy es fácil, me volví a dejar otro libro olvidado en el bus, esta vez era el de Proust, así que mañana intentaré recuperarlo o me lo compraré de nuevo.  No es ni trascendente ni importante.

Al venir a casa del dentista vi a una madre hablando con su hijo en el metro, al ver a la madre pensé que era rusa, pero era árabe, el hijo si lo parecía, y entonces veía esa complicidad madre e hijo, que solo los que darían la vida por el otro pueden tener. Cuando hay amor, las distancias tienden a 0.

Ahora mismo en mi sofá  se oye el ruido de la casa de arriba, el arbol frente a la ventana no mueve ni una de sus hojas, el aire de madrid a estas alturas tiene que estar muy contaminado, sin lluvia, ni viento… Respirar esto y criticar el tabaco tiene su punto de incoherencia, sino fuese porque el tabaco tiene precio de bien de lujo.

Luego me metí en  Twitter, que empieza a ser una perdida de tiempo, o gente hablando de política o mariquitas que suben fotos de desnudos y ambas cosas cansan, porque un poco de algo gusta, lo mucho resulta aburrido. Facebook sí que lo tengo abandonado desde hace tiempo, parece que empiezo a desocializarme online, pero es que me apetece el contacto humano. Sentir un cálido abrazo, una mirada conjunta, realizar confidencias con miedo a que alguien te oiga, todo esto que parece como de otro siglo, y es que es del siglo pasado, lo echo de menos ¿Cúal es el sentido de la tecnología si nos hace menos sensitivos?¿ Si lo que hacemos tras ella es esconder nuestras emociones reales? Es fácil decir lo que sentimos a través de una pantalla, pero que difícil es decirlo en persona, pero es en esa dificultad, en esa importancia y trascendencia donde se esconde la vida.

No se puede ser valiente online y cobarde en la vida real, porque entonces se es simplemente cobarde, no se puede dejar a alguien por whatsapp y me consta que se ha hecho más de una vez.

Perder el cuerpo y sus sensaciones, es ignorarnos en una parte importante  y nos estamos convirtiendo en bytes de información fría, a la cual intentamos dotar de emoción con suerte con un emoticono, que ya se pone por defecto, siendo otro acto de cobardía, como si la puñalada verbal con un 🙂 fuese más inocua, como si el veneno de la serpiente variará si es producido por un ataque de la misma o porque nosotros la hemos molestado.

Espero que mañana sea un bonito día.

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