Tristeza

Hoy me despedí de J, hasta el año que viene, ha sido un año bonito con lo que a él respecta, un año de entendimiento y sobre todo de libertad por ambas partes. Sé que el año que viene será mejor. Porque ya solo nos queda afianzar y acercarnos geográficamente.  La tristeza me viste ahora mismo, ya no se encenderá más la luz del árbol hasta el año que viene. Hoy nos tomamos las uvas juntos, el año que viene será el 31 de diciembre o eso espero el día de las uvas, pero me cuesta romper con la idea de pasar una nochevieja fuera de mi casa, en cualquier caso, falta más de un año para esto.

Lo curioso es que la tristeza, me espera siempre para vestirme, abrigarme. Así que me quedo en este estado, en lugar de pensar lo bien que lo hemos pasado este año, que el año que viene habrá viajes a otros sitios juntos, vacaciones, viaje a Málaga y posiblemente Mallorca. Me quedo en, si ahora estuviera aquí estaría en el sofá con el edredon puesto, el árbol encendido, mirando el móvil.

Hoy fui a ver a un amigo y su mujer, nos fuimos a tomar café, y ella me preguntó que cómo iba a estar tanto tiempo sin ver a J, 3 semanas, y esa pregunta me hizo sentirme mal, primero porque la gente hace preguntas sin saber el efecto que tendrá en mí y segundo, yo no le pregunto a nadie por esas cuestiones,  sé que la intención no es mala, pero no deja de incomodarme.

Si viviéramos en la misma ciudad sería intrascendente  donde pasásemos la Navidad o las vacaciones, es más sería sano pasarlas alejados para echarnos de menos.

2016 pasará a ser el año de este blog, en el que más he escrito sin duda, desde septiembre,  el año de la estabilización con J, del viaje a San Francisco, de la enfermedad ahora parece que superada de mi madre, de mi Madricalipsis, de haberme saturado de esta ciudad, que durante 6 años me ha acogido, tal vez, sean Las Tablas, lo que me ha producido esta desesperación profesional, aunque también la incapacidad de aprender ha tenido bastante que ver. También a final de año, como el año pasado con J, se ha activado lo profesional, la necesidad de un cambio enfocado a aprender, a desarrollarme.

De todas formas, todavía queda ese día 22 de diciembre en el que sueño que me toque la lotería para dejar mi trabajo, sería fantástico, la gente dice que volvería a trabajar, yo tengo claro que no, que iría diría, tenéis un mes, porque yo ya no quiero estar aquí. Habrá que esperar al jueves para que la diosa Fortuna, nos visite, o como viene siendo costumbre en términos de azar, me mande una misiva del tipo: Has perdido ciento y pico euros en la lotería.

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