Principios

Los principios suelen ir precedidos de un final, como cuando esta semana termine mi trabajo y empiece uno nuevo el viernes. Será algo distinto puesto que la localización, el entorno etc, lo serán, es de las pocas certezas que tengo, luego por la tarde iré a Logroño a pasar el fin de semana, espero el sábado ir a Pamplona, porque Logroño tiene el don de ponerme nervioso, a excepción de que esta allí  J. Tengo que estar agradecido a cosas que no me gustan porque por ejemplo Logroño, me ha traído a J.

Sé que no se puede estar agracecido y sentirse desgraciado, sé que debería estarlo mas no lo siento así,  ayer hablando con J pensaba que tengo 2 años de desempleo como medida de seguridad, algunos ahorros,  imparto clases que también me dan algo de dinero y un trabajo que no sé como me va a ir ahora mismo. Esto es la realidad.

Ayer soñaba que me quedaba en Málaga, en la cama donde crecí desde los  7 u 8 años, que me entregaba a ella y me retenía, como unas termas de agua caliente, me sentí protegido y pensando que el mundo podría pararse allí, metí la cabeza bajo la almohada, y recordaba como pequeño me imaginaba que aquello era una cueva, donde nadie, sobre todo los “malos” podrían encontrarme.  Luego quedé con V, desayunamos en una cafetería pija al lado del puerto, 11 euros, por dos cafés, dos zumos, uno de naranja y zanahoria y el otro de manzana, zanahora y jengibre y un sandiwich mixto, delicioso, que yo por motivos de dieta solo probé.

Luego dimos una paseo por el puerto, el sol acariciaba ayer Málaga, dando calor solo donde podía, a la sombra hacía fresco, pero terminé el paseo viendo un piso en alquiler en el edificio donde siempre quise vivir, San Nicolás, entonces mire al frente y vi el mar, con ese brillo que solo el invierno da, una mar llena de escamas, como si fuera una sardina a la que te entran ganas de devorar en buena compañia, así me sentí yo ayer, quería devorar ese mar, alquilar ese piso,  mirar por las mañanas y ver aquello todos los días. Me resultaría complicado no ser feliz allí, levantarme abrir la ventana y que me invadiera ese olor, entonces que J se levantase y me diese un beso, sentir que la maldición se rompe, porque ante la belleza de lo cotidiano, no hay magia que se resista.

Pero es una fantasía, eso es estar donde siempre estoy, que es parte mi problema, soñar está bien, pero si no soy  capaz de bajar a la tierra,  solo me va a producir frustración. Quizás ese sea el final, al que debe preceder un principio de actos, ver como puedo cumplir ese sueño y tener esas vistas sería un gran y buen ejercicio.

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