Rey de Oros

Como ayer hoy sigo con el rey de oros delante,  preguntándome qué que me quiere decir, será que a fin de cuentas, el dinero, que es perceptible, pero un detalle dentro de la imagen debe ocupar un sitio, pero no todo el sitio. El toro,  y el vino están representando esta vez entiendo que Dionisio, el Dios del vino, siempre he sospechado que he de volverme más disfrutón y es lo que la carta quizás me diga, que me entregue al placer, a lo que me gusta, como Dionisio, a la locura, según la mitología romana, Baco (Dionisio) libera mediante el éxtasis y la locura una persona de su ser normal, mi ser normal, parece ser mi máscara.

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La contraposición al sufrimiento es el placer y esto, sí puedo hacerlo,  es decir disfrutar más porque al final es lo que me dice la carta, el sufrimiento continuo, no es que me desgaste, es que me quita literalmente las ganas de vivir, ¿para qué elijo vivir si casi todo lo siento como algo triste, aburrido cuando menos y catastrófico cuando más?  ¿cómo conecto con la alegría?  Quizás como apunta la carta o mi musa Wilde, lo fácil es conectar con el placer, un trozo de tarta, una canción, mostrarme desnudo… Esto si será un buen ejercicio.

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He dejado de escribir para ver que tal me sentía, si me sentaba mejor dejar de hacerlo, pero no ha sido así, realmente no hay diferencias entre si escribo o no, no al menos de forma perceptible.

Esta noche no he podido dormir, ni siquiera con el lexatin, puesto que voy a le dentista y me dirá lo que me dicen siempre, que tengo las encías mal, y que tengo que regresar no se cuando, esto ya me produce ansiedad, una sensación de lavarme los dientes, echarme colutorios e incluso los interdentales de vez en cuando para nada, unido a la escasez de azúcar que tomo, pero todo da igual. Importa más bien poco lo mucho que haga, es como en la vida, me puedo esforzar, pero escapa de mi control.

Por eso envidio a los cajeros de los supermercados, las limpiadoras, los fontaneros, las enfermeras, porque los imagino más inconscientes, más cotidianos, mas valientes, porque son ellos los que miran la vida a la cara, mientras que yo la miro con recelo, viendo peligros en cada esquina, donde yo transformaré las lagartijas en dragones, los mal llamados relaciones públicas de las puertas de los bares en castigadores de mi paseos y vivir así, es morir de miedo.

Ahora que releo esto, lo habré escrito varias veces ya, y sigo igual, da igual que vaya la sicoterapeuta, intente luchar contra mis demonios, donde el miedo a perder mi trabajo, a perder a mi madre, a no regresar a Málaga pronto,  la exageración de los actos cotidianos para autoinfligirme latigazos, como el dentista, como el saber que tengo que dar un curso, y apenas disponer de tiempo para prepararlo, porque ya en el trabajo no puedo.

Tras escribir esto, y volver a mirar las palabras veo que el problema quizás esté en mi imaginación, en irme a un futuro que desconozco,  irme del momento presente, el trasladarme a la consulta del dentista días antes, el tener tanto ruido en la cabeza con lo que podría ser y no es. La pregunta, es ¿cuándo abandonaré este patrón? ¿para qué lo utilizo? ¿pertenece esto a mi ser o a mi máscara? La última es fácil, es a mi máscara,  no creo que el ser de ninguna persona, sea el sufrimiento.

Mientras hago esto, he ido a coger una carta del tarot, para que responda mi pregunta, me ha salido el 5 de oros, la imagen habla por si sola, dos desamparados uno con muletas en el frío, es como me siento en muchas ocasiones, porque hay una iglesia, pero no pueden entrar, el saber que el refugio esta cerca y no encontrar la puerta.

El personaje de las muletas lleva una campana, así llamará la atención, se sabrá donde se encuentra por el tintineo. De todas formas si yo soy la carta, me llama la atención el arbol que forman las monedas en la iglesia, es como la planta que tiene sus frutos, es saber que detrás del muro que yo he creado está la salvación, y a pesar de todo la desgracia de la imagen los personajes están en movimiento, ¿qué busco? ¿dónde está la puerta?

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He sacado otra carta, para que me hable, para qué me diga done está la puerta en este caso ha sido el rey de oros,

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Aquí la imagen es totalmente diferente, es un un rey, una persona sabia, sentada alrededor de la naturaleza, ha dejado el castillo atrás, le da la espalda, ya no es necesario, quizás sea donde se encontraba la vidriera del 5. Darle la espalda al castillo y avanzar… Hay muchas uvas, parras, incluso unas hojas tienen formas de pájaros que van a salir despegando, el rey está estoico, como aceptando lo que hay, ni más ni menos, no parece enfadado ni altivo,  no hay armas en la imagen, ni necesidad demostrar nada, está como entregado a la carta. La parra se utilizó para esconder las partes consideradas sexuales del cuerpo, pero aquí no se que pretenden decirme… Quizás lo hagan en otro momento. El rey tiene el pie sobre algo, algo feo, pero indistinguible, quizás el miedo.