Enamorarse por primera vez

Creo que gran parte de la gente no se enamora nunca de verdad, simplemente se sienten solos, ven a alguien que les cuadra y establece una relación,  no es el amor el que da lugar a muchas relaciones, es la soledad, lo cual ya lo enmarca todo

Estaba hoy en la playa y veía una persona sola, me miraba él estaba desnudo, yo vestido, nos separaba la linea que separa la playa nudista de la que no lo es, se veía solo, estaba solo, como la mayor parte de la gente que allí había, el viento movía grandes cantidades de arena, formando una niebla molesta que hacía que muchos bañistas se fueran y eso que yo me vine a las 11. ¿Qué hubiese pasado si me hubiese acercado y le hubiese dicho hola?

Son las típicas preguntas que me planteo,  quizás se hubiese molestado, quizás me hubiese dicho hola, ¿cómo te llamas? las posibilidades son infinitas y solo hay una forma de responder a esa pregunta. Diciendo hola. ¿Cuántas posibilidades dejamos escapar por no haber dicho hola? ¿Cuántas relaciones de pareja o no, hemos perdido? ¿Cómo sería nuestra vida si dijésemos hola?

Cuando me levanté esta mañana mi madre me contó un cotilleo: el vecino odiado por todos, que vivía con una mujer antipática, que arañaban los coches si le aparcaban en la puerta, que iban con delirios de grandeza viviendo en una de las peores casas,  por el tamaño de las misma, habían terminado.

Ese señor que me hacía la vida imposible cuando mi perro ladraba, mi perro, ese primer gran acercamiento al  amor que tuve, esa mirada tierna donde perderme en el infinito, esa incondicionalidad.

Ese señor que cogía el teléfono y hablaba siempre con el ayuntamiento para no decir hola, que nos hacía creer que su relación era perfecta, cuando no eran más que dos locos, resulta que ha dejado a su mujer por un hombre.

Supongo que ahora él se ha enamorado por primera vez, y la mujer y reconozco que me alegro, por lo imbécil y lo mal que me cae, estará hecha polvo, pensando qué que ha hecho ella para merecer esto, pues ser una maleducada, borde y “siesa”.

Y él ahora, bajará a la entrepierna de su primer amor y dirá esto es lo que me gusta, ya no llamará al ayuntamiento y quizás diga hola. Y la moraleja, es que a veces no nos enamoramos jamás, pero a veces incluso “cambiamos” nuestra orientación por otra, que el cariño no mantiene la relación en muchos casos, porque una erección es más fuerte que una demostración, por otro lado falsa del amor de cara a la galería.

Y ella, tiene las ventanas cerradas y se esconde, por la vergüenza de haber sido dejada y probablemente de saber que nunca se enamoraron de ella, de su pelo estropajoso, de su mirada inquina,  de su mala educación y ahora las tornas hacen que la miremos con pena que supongo que es lo que más la fastidia. Y él, ahora baja y pensará en el tiempo perdido, en que su histeria, quizás proviene de que era más de carne que de pescado.

Raras veces nos enamoramos de verdad, nos enamoramos hasta no ser capaces de decir bastas, hasta ser incapaces de decir un pero, muchas veces construimos algo desde el cariño y desde luego que quizás a veces funcione, otras, sin embargo una erección acaba con todo.

tamaralempika

Tamara de Lempicka,

 

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Espejo, amor secreto.

Mirarse en el espejo es un acto cotidiano, me miro continuamente, esperando ver algo distinto, algo con el empuje para cambiarlo todo. Sería maravilloso, pensar que el espejo es mágico, no para  decirme que soy el más guapo, lo cual no sería cierto, si no para trasladarme a otro mundo, a un mundo invertido.
Donde solo me preocuparía por las cosas importantes o ni por esas,  donde seguiría mis sueños sin miedos, esas majestuosas frases, casi pornográficas, ¿qué harías ahora si no tuvieras miedo? Que en mi mundo actual es como, ¿Qué le pedirías al genio de la lámpara? Un cigarro, ¿tal vez?. El miedo es inherente al ser humano, es instinto de supervivencia, lo cual, me daría mucha nota para seguir viviendo, porque vivo en él.
Quizás golpear el espejo, romperlo en pedazos, sea cambiar la realidad, mi realidad, de hecho cambia a cada instante, la única cosa constante es el cambio, paso de un estado a otro, pero cada vez estoy más muerto, pues cada instante nos acerca más al final, que no sé si absoluto o parcial, pero final.
La muerte, es el fin de toda vanidad, de todo orgullo, es la redención, la expiación, es la vuelta a la esencia del nacimiento ¿aceptamos? ¿Aceptaré? ¿Volveré a esa inocencia o haré como muchos que se empeñan en seguir atados con un hilo de esperanza, que al final conforma una tela de araña, donde la araña es el tiempo y ella decide cuando devorarnos, pensando que podemos esquivarla?

En el espejo todo es diferente, no hay miedo, no hay muerte, solo un nacimiento continuo, porque en cada momento nacemos, con la misma vitalidad que en el instante anterior, vivo en el aquí y ahora y veo todas las posibilidades, la muerte no existe, pues el futuro, tampoco lo hace, el desamor no puede conmigo, porque me quiero y me acepto, ya no me prostituyo, ya no tengo miedo al caos de la vulgaridad y lo cotidiano, a lo rígido de la emoción tempestuosa… Sería maravilloso tener un espejo mágico, pero de momento solo tengo las palabras.

espejo
Espejito, espejito, ¿cómo paso al otro lado?