Irse

Diatribas mentales, irse antes o irse después, pero marchar. La división entre los dos polos el sur y el norte geográficamente hablando, donde yo me encuentro en el centro. Antes pensaba que lo mejor era tener una empresa,  incluso alquilar una oficina para montar una pequeña agencia pero ahora que leí en Forbes, sobre nómadas digitales, es una idea que me atrajo, sé que parece todo ideal y no lo es, como el no tener vacaciones o tener que hacer números a final de mes, si no tienes suficientes clientes, pero rompería mi dicotomía, norte sur, hasta que nos mudemos al sur y entonces este cerca del mar.

Ya son 6 años en Madrid, son suficientes, el año que viene serán 7, y creo que eso ya es un ciclo vital importante. No ha sido la ciudad que esperaba, tampoco lo fue Málaga, por mi tendencia a esperar más, en lugar de estar agradecido por lo que aporta. Aún así el verano cruel que se da en Madrid, podemos decir que ya ha concluido, ya estamos en Septiembre, el nuevo año, si bien por seguir con la misma tradición que el resto, estoy mirando clases de yoga, creo que es lo único que me inspira, lo otro eran las clases de inglés, pero es lo uno o lo otro, y honestamente, lo primero lo hago porque me gusta, lo otro porque creo que me viene bien profesionalmente, y la profesión cada vez está en un segundo plano.

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Amistad

Ayer volví a frustrarme por una persona que considero amiga, desde que se echó novio es imposible verla. Detesto este comportamiento, yo intento, también porque a J le gusta, quedar con la gente de mi entorno, pero llevo mucho tiempo estrellándome contra un muro de indiferencia fingida.

Hay muchas excusas para no quedar con alguien, puede que una semana sea complicado hacerlo, pero ¿y la siguiente? Así que creo que lo mejor es dar por concluida esta amistad. Si alguien te produce rencor o cabreo, lo mejor es sacarlo de tu vida. No perder el tiempo en cosas que no aportan luz, dada mi complejidad e intensidad, lo mejor es volverme pragmático.

De hecho hoy iré a la sicoterapeuta, y diré que he enviado cvs, he escrito en linkedin, pero de momento no hay resultados, ninguna entrevista a la vista.

Noviembre nunca fue un mes positivo,  y curiosamente en él conocí a J. Esto es raro, de todas formas, lo conocí un 28 que es un 10, día de mi nacimiento, lo cual me resulta curioso. Más allá de mis esoterismos, me gusta pensar que hay un nexo de unión numérico entre todo. El día siguiente es el que produce mi odio hacia el 29, un 29 de Noviembre y un 31 de Mayo, dos fechas que siempre tendré grabadas, para mal. Aunque si el universo es justo, y esto no suele ocurrir, este 29 será neutro, puesto que el 25 de setiembre mi día favorito, fue un día más sin nada especial.

Si me preguntase hoy ¿qué me apetece hacer? No sabría responder, porque lo primero es ir a la reunión de esta mañana a primera hora que tengo en el trabajo. Pero luego el día se me hace eterno, hasta que salga.

Y hoy aunque vaya al buffet chino no creo que tome tortitas, no consigo perder peso,  por el efecto rebote lo que pierdo entre semana, lo recojo los fines de semana y si este, voy a Vitoria, no creo que coma light, aunque será sólo la comida para luego volver a Logroño, donde probablemente cenemos fuera.

Esto es una cosa que llevo mal con J, a los dos nos gusta comer fuera dado que no nos gusta cocinar, aquí no nos complementamos. Salir a comer suele ser caro y no sano ni bajo en calorías.

 

El fin del mundo.

Me levanto, me meto en El Mundo y veo el apocalipsis, me voy al New York Times y el apocalipsis ha empezado, Trump ha ganado.

Ayer discutía con una amiga en un artículo firmado por “La Marea”sobre que el triunfo de Trump sería el mal menor, sobre el que yo discrepo, porque elegir a un señor, racista y misógino y darle el control de la nación que dirige el mundo, acertado no es.

Más allá de la política, lo que me fastidia de esta noticia es la elección de dos candidatos que eran malos y donde todos los medios estaban de acuerdo, ¿por qué sigue triunfando la mediocridad en lugar del talento? ¿por qué ocupan puestos de responsabilidad tantos inútiles?  Uno de mis libros favoritos es “La conjura de los necios” y creo que vivimos en ella, si miro a mi alrededor, hay mucha incompetencia, mediocridad incluso patetismo pero ahí están, en su mediocridad, por ser hijos de o amigos de, sin más. Nos vamos a la política española y nos encontramos lo mismo. ¿En qué punto fallamos para que recompensemos esto?

Yo he intentado ser bueno en mi trabajo, proponer ideas pero es como dar un discurso frente a una persona con unos cascos escuchando reguetón  que está de espaldas, ni te oye, ni te ve, ni le interesas. Así que mi frustración ha ido creciendo, pero luego miro y digo es que no soy así, no tengo amigos “poderosos” y aquí se acaba toda mi carrera profesional, porque tampoco soy un genio, tampoco soy un faro que de una luz que difícilmente podrá estar oculta durante esta tormenta de incompetencia que nos gobierna. Así que lo mejor que hago es ser feliz, rendirme y prepararme unas oposiciones, o hacerme cajero de un supermercado, salirme de aquí, porque me genera ansiedad estar así.

Puede que a muchos españoles, lo de Trump les parezca horrible, pero aquí elegimos a Rajoy y la corrupción en su partido. Puede que nos escandalice Trump, pero miremos a nuestros jefes. Nos horrorizará Trump pero el problema es que muchos llevamos mucho de Trump dentro. Cuando he visto esto he llegado una conclusión,  La democracia es el menos malo de los sistemas, salvo cuando hay más necios votando que personas inteligentes, entonces se convierte en  uno de los peores sistemas posible.

Aburrido.

Todo pasa a ser aburrido, el trabajo como vengo diciendo mucho, las ofertas las echo y es como estar viendo una peli y pensar que los protagonistas acabarán en mi salón.  Hay diversos problemas críticos en la vida, uno ellos es cuando perdemos el control de lo que nos pasa, quizás esto sea cuestion egoica, ¿para qué intentar controlar algo que es tan aleatorio? Pero a mi me cansa, porque terminan la sucesión de días, y no ha pasado nada.

LLevo dos días meditado, lo cual es algo que siempre es positivo, darme cuenta que todo es mente, percepción y por tanto falso. Lo cual es sano y está científicamente comprobado, lo que pasa con esto es que tengo que pagar facturas y sé que los “tengo que” son los enemigos de la felicidad puesto que no existe tal obligación, y para pagar dichas facturas hay que trabajar.

Por lo que al final todo sigue igual, he echado en las últimas dos semanas como 20 ofertas y no he recibido ninguna llamada, los optimistas dirán que a la 21, pero es que al final, también hay algo que debo aprender de esta situación y es que mi perfil ahora mismo no gusta´, no sirve o hay una amigo que lo hace peor pero como es amigo, la amistad en España es un gran conocimiento. Sobre las dos primeras puedo trabajar pero sobre la última, soy completamente impotente.

Así que me enfrento otro día más a una situación aburrida, hoy iré a mi sicoterapeuta, le diré algo nuevo, quiero dejar de llevar esta vida tan aburrida, porque de seguir así, la depresión, esa enfermedad, que incluso debo llevar genéticamente predispuesta, puede surgir en mi y acabar sumergiéndome en el Manzanares con piedras en los bolsillos, lo cual será cómico, porque es poco profundo y hay ratas, acabar con mordidas de roedores y piedras en los bolsillos en el hostipal de la Paz, no evocará a Las Horas, sino a una peli de Torrente. El glamour de la locura, tiene un precio y se paga con soledad y desprecio como diría Fangoria. Bienvenidos a más de lo mismo.

Por qué todo tiene que ser fuego

Hoy es sábado, ayer compré a Mcnamara, un flamenco rosa con luces. Ahora suena Sia, Chandelier, esas canciones que tras ver el vídeo, nada permanece igual, un éxito que nunca más se puede alcanzar, porque a cuando se sube al Everest no queda nada más.

Subir, arder, son sinónimos, porque cuando decidimos escalar, también decidimos arder, porque el éxito consume tanto como el fracaso, la trampa es la misma, en una caso es subir, en la otra la obligatoriedad de mantenerse. La aceptación libera, la mediocridad, el aceptarla, también. La equidistancia emocional entre lo bueno y lo malo, no es lo normal, es darse cuenta de que ninguna existen más allá de un juicio mental, la iluminación no es subir, no es un estado superior, es el estado natural de todo ser humano, pero elegimos pensar que el éxito dura más, como si un agujero negro tuviese fondo, como si la ambición humana tuviese fin.

Un niño piensa que todo es posible, la realidad nos demuestra que no es cierto, que no podemos volar, sin utilizar un avión. La memoria me juega malas pesadas, no sé que quería ser, solo que en la EGB quería ser electricista, pero decidieron por mí otro camino, un chaval de 14 años, no sabe que hacer con su vida, por mucho que la industria de la autoayuda nos diga que somos responsables en todo momento, a una edad adulta tal vez.

Mi vida hubiese sido tan distinta, puede que la crisis me hubiese destruido, puede que ahora estuviese en un piso de VPO tranquilo lejos de unas expectativas imposibles de cumplir, también porque a veces dudo que sean mías.

Zapatos nuevos.

Hoy estoy en Málaga, hablé con Victoria que como siempre está radiante y plena. Tengo que salir a comprar unos zapatos para la boda de mañana, es un suicidio porque me destrozarán los pies como siempre hacen los zapatos nuevos.

Una vez tomada la decisión firme de dejar mi trabajo, ya no habrá vueltas atrás, no habrá más quizás, ni peros, me meto en Infojobs, en Linkedin donde ahora cambiaré mi descripción por otra que tal vez funcione mejor, la certeza en mi vida solo ha tenido un nexo de unión un todo irá a peor, una mente castigadora que a ningún lado me ha llevado salvo a esta situación de desidia.

Mientras planeo mi próximo cumpleaños faltan meses, pero será especial y quiero París-Londres o solo París, ir a ver a Wilde, el Louvre, los Campos Elíseos, quizás pueda llevar los zapatos que me compre hoy que por el paso del tiempo serán más llevaderos y cómodos.

La vida, tiene mucho en común con unos zapatos nuevos, los cambios en ocasiones nos parecen bonitos, pero en muchos casos son dolorosos, hasta que con el paso del tiempo nos sentimos cómodos con ellos, porque el tiempo suaviza y haces que las cosas den de sí, que permitan ligeros movimientos en cosas que parecían estancas e inamovibles.  El tiempo no cura,  porque nos acerca a la muerte, pero relativiza.

Mi primer bizcocho

Ayer hice el primer bizcocho creo, no recuerdo si lo hice con una bizcochera… huevos, harina de coco, aceite de coco, miel, leche de almendras,  cacao natural, levadura y un pelín de harina de trigo. El resultado es esponjoso y poco dulce, me gusta, porque es algo que he hecho yo, es como el tener ya la casa con varias plantas, la vida podría ser eso, hacer bizcochos y ver creces las plantas. Lo cotidiano.

Estoy viendo “Transparent” a pesar de que es un suicidio no verla con subtitulos, mi inglés no llega a tanto, me gusta porque reviste a la transexualidad de una capa de cotidianeidad, un día eres hombre, al día siguiente eres mujer, como en Orlando de Virginia Woolf, nada más. _A partir de aquí se desarrolla la historia, de una forma desdramatizada (para lo que podría llegar a ser).

Quizás eso sea la salud mental, desdramatizar y disfrutar de lo cotidiano, podría ser la versión de light del bizcocho de la felicidad, al menos ya sé dos de los ingredientes, de lo cotidiano ayer disfrute con dar un paseo solo, hacer el bizcocho y cambiar una planta. Desdramatizar me resulta más complicado, pues tengo miedo de defraudar a la gente es un miedo que me gustaría perder, porque me hace perder la naturalidad y evita mi entrega, la entrega que es la llave al AMOR con mayúsculas.

Es un miedo atroz a perder el cariño que si fuese real no podría perder, una sensación de estar solo continua, rodeado de arboles que en su día fueron preciosos, pero ahora están muertos con un camino de baldosas amarillas que seguir pero que no me lleva a ningún lado, porque no tengo esos zapatos de charol grises. Y ahí me encuentro. Y sé que estoy dramatizando, pero es una parte compleja o sencilla, porque bastaría con hacer preguntas tan simples como ¿tú me quieres? y si la respuesta es sí, soltar los lastres y al menos como una pájaro que se escapa de una jaula, poder volar libre en la habitación, estirar las alas y ver la jaula desde fuera, poder decir, como me quieres soy libre contigo y tú eres libre conmigo.

Entonces los zapatos de charol volverían a mis pies, los árboles se volverían frondosos y el camino de baldosas, dejaría de ser laberíntico, para ser una recta hacia Oz donde al fin poder descansar de expectativas que creo que tengo que cumplir, de satisfacciones que no son ni mías.