Bajarse del tren

Hoy al bajarme del AVE al llegar a Madrid, sonreí cuando se me vino  la idea de que a lo mejor ya es el último puente de la Hispanidad que paso viviendo aquí, que en lugar de venir, me marcho porque haya venido a pasar el puente.

No sé si será el último, pero tengo la certeza, la que me puede causar la intuición,  que no habrá muchos más, que podré estar en Málaga o en Logroño o en Mallorca, pero estando donde quiero y con la sensación de tener tiempo para estar con quien quiero.  La cuenta atrás ha empezado, si bien empezó el día en el que trabaje en Las Tablas y sufría atascos cotidianos, tanto como la contaminación o salir a cenar y  que te cobren un pastón.

Sonreír con esta idea, me da una seguridad de que es lo correcto, porque es una sonrisa genuina, no provocada, de que algo más allá de los pensamientos neuróticos que suelo tener se alegra, al pensar que podré estar como esta mañana, metiéndome en el mar, respirando aire limpio y jugando con mi sobrina.

Es la vida lo que se me pasa estando aquí, porque hay que vivir donde uno esté a gusto, no donde cree que debe vivir. Porque la vida es corta como para pensar en asegurarse cosas materiales para dar un paso, la vida se vive o se deja morir y cada vez estoy más cerca de vivirla.

Anuncios

Mirar la vida

Hoy me desperté con un ligero vértigo, igual que ayer, es entonces, cuando echo más de menos mi familia  o j, no sirvo para estar solo, siempre me he sentido débil, a pesar de la imagen que puedo llegar a transmitir, de ser un bloque, de estar desapegado, la pose en mi caso surge para compensar mi interior, que se me antoja frágil y delicado, la pose como la hiedra, lo cubrió para protegerlo, e I. mi sicoterapeuta es la jardinera que intenta deshacer, lo que la hiedra ya ha cubierto por completo

Siempre intenté brillar, para que me vieran, sacaba buenas notas, esa era mi forma, luego pensé que sería la carrera profesional, donde no he llegado lejos, pero sí a un punto donde muchos no llegan, pero la hiedra sigue ahí. ¿De qué sirve una carrera profesional si no estás con quien quieres? ¿de qué me sirve si hoy que estoy frágil, estoy solo? Es siempre el amor, es siempre la vida, y aquí se para mi creatividad, en este momento que veo pasar una autobús, el tintineo que la ligera brisa provoca en el árbol que tengo delante. Después el silencio, una maleta a lo lejos, la gente madruga bastante en esta ciudad.  Y prefiero dejar este post aquí, que intentar forzarlo.

Año nuevo concluido

Ya pasó el año nuevo, supongo que todo ha vuelto a su cauce, la gente ya no se apunta al gimnasio, ni busca clases de cocina o yoga, yo empezaré la semana que viene a mirar estas últimas.  El gimnasio, en un par de semanas volverá a ser lo de siempre, poca gente por la mañana.

Es la continuidad y lo no los hechos puntuales los que nos llevan al éxito, esto es complicado de asimilar porque creemos en la magia, al menos yo creo en ella, que un acto, como pueda ser dar clases en una prestigiosa escuela de negocios, hará que mi vida sea otra, generalmente esto no funciona así. Loterías aparte claro.

Cuando me enamoré por primera vez, pensaba que mi vida sería otra totalmente, me imaginaba cuando conocí a un chico finlandés viviendo en una cabaña, viendo renos y nevar, claro veía la parte bucólica, no que el chaval era alcohólico o de que algo tendría que trabajar, pero era el amor y reconozco que es el amor, pero el de verdad, la única cosa que pueda cambiar la vida radicalmente, el entregarnos a él. Puede parecer cursi, pero los cambios más contundentes que puede vivir una persona son: el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, una enfermedad grave o encontrar una pareja, en todos está involucrado el amor, salvo en la enfermedad, que da valor a nuestra vida por contraste, la vida tiene valor porque existe la muerte.

Pero ya me hice mayor, ahora ya no espero que el amor lo cambie todo, pero si me guíe, ahora veo la vida desde otra perspectiva, ¿cuánto vale una vida sin amor? ¿merece la pena el dinero sin él? ¿qué es el éxito profesional si en mi vida no hay amor? Estas respuestas son intransferibles para cada persona y no son excluyentes, pero el amor necesita tiempo, es como un jardín, para que este bonito hay que cuidarlo y en mi caso, solo podría ser rico, trabajando bastante y esto ya no me apetece.

Pero también tengo que hacerme otras preguntas, ¿el amor pagará las facturas? ¿sonreírle a la cajera del supermercado me dará de comer? ¿el amor me vestirá?

Y la respuesta aquí, no es intransferible, el amor lo cambia todo y no llena la nevera. Quizás esto sea madurar, volverse más práctico.

Sabiduría

No es lo mismo que ser sabio que ser inteligente, lo segundo es más común. El problema que tenemos en la vida es que anteponemos tener razón, ego, a ser felices, nuestro verdadero yo. La sabiduría nos empuja a esta última parte, la inteligencia, generalmente alimenta el tener razón.

Los días pasan, sin expectativas, aunque la meditación me ha ayudado, tiene muchos beneficios,  así que soy capaz de controlarme mejor. El calor ya no está presente en Madrid, por fin la asfixia se ha ido, ahora hace falta lluvia, de esta forma se limpiará el aire. La semana que viene empezaré a buscar las clases de yoga porque es o yoga o hoponopono. Necesito alguna actividad, para tener la semana más ligera, eso sí, una actividad placentera no competitiva, tampoco quiero que me pase como la otra vez que me tiré casi dos años yendo a yoga kundalini, que encontré horrible, sentarme dando vueltas al tranco y con esa respiración llamada fuego, nunca sentí nada paranormal, solo que estaba haciendo el tonto y otra serie de ejercicios terminaban siendo molestos, un aburrimiento absoluto.

Luego ya estoy cansado de series, ni Netflix, ni HBO me aportan mucho, he llegado a un nivel de saturación que mi mente dice, déjalo ya, porque no disfrutas, y realmente no lo hago, creo que desde Death Note, no he disfrutado mucho con ninguna de ellas, ni me molesto en llevar la tablet en los viajes largos, me descargo un par de episodios de algo en móvil por si las moscas y a veces ni lo veo… así que así estamos. En la búsqueda de cosas nuevas y experiencias nuevas que es de lo que se trata la vida, ahuyentar la rutina que alimenta mi sombra, ser una Virginia Woolf que mira la vida la cara.

Irse

Diatribas mentales, irse antes o irse después, pero marchar. La división entre los dos polos el sur y el norte geográficamente hablando, donde yo me encuentro en el centro. Antes pensaba que lo mejor era tener una empresa,  incluso alquilar una oficina para montar una pequeña agencia pero ahora que leí en Forbes, sobre nómadas digitales, es una idea que me atrajo, sé que parece todo ideal y no lo es, como el no tener vacaciones o tener que hacer números a final de mes, si no tienes suficientes clientes, pero rompería mi dicotomía, norte sur, hasta que nos mudemos al sur y entonces este cerca del mar.

Ya son 6 años en Madrid, son suficientes, el año que viene serán 7, y creo que eso ya es un ciclo vital importante. No ha sido la ciudad que esperaba, tampoco lo fue Málaga, por mi tendencia a esperar más, en lugar de estar agradecido por lo que aporta. Aún así el verano cruel que se da en Madrid, podemos decir que ya ha concluido, ya estamos en Septiembre, el nuevo año, si bien por seguir con la misma tradición que el resto, estoy mirando clases de yoga, creo que es lo único que me inspira, lo otro eran las clases de inglés, pero es lo uno o lo otro, y honestamente, lo primero lo hago porque me gusta, lo otro porque creo que me viene bien profesionalmente, y la profesión cada vez está en un segundo plano.

La maldad

Una guerra puede ser justa, no siempre ambos bandos son iguales, los que defienden unos ideales basados en la igualdad y libertad, están muy por encima de los que pretenden arrebatar esos derechos que son siempre nuestros, simplemente por el hecho de haber nacido. Una de esas fuentes de maldad es la religión, es una batalla silenciosa, pero ni se basa en la igualdad, ni mucho menos quieren dejarnos libres.

El último exabrupto ha provenido de la religión musulmana,  como la mayor parte o todos en los últimos tiempos,  los que piensan que la religión no tiene nada que ver, por desgracia están equivocados, sin ella, esto no habría pasado, habría otras guerras, por el petroleo, por un territorio, al final, por dinero, puesto que el dinero, es otra religión, el consumismo, es la religión con más seguidores que tenemos en la actualidad.

Soy creyente, no sé en que exactamente, pero la idea de un Dios, desconocido por mí, me reconforta, pero este Dios, no tiene nada que ver con interpretaciones que intentan arrebatarme la libertad, diciendo que es lo que hay que hacer y que es lo que no, en lo que si estoy de acuerdo con ellas es en intentar amar al prójimo, por muy hijo de puta que sea este. Puesto que el odio, es la oscuridad, donde andamos ciegos, el amor es la luz, y solo la luz puede acabar con esa oscuridad que nos amarga e invade.

Cuando vi las fotos en algún periódico, vi que es el amor lo que siempre marca la diferencia, la gente que se ponía a ayudar a otra gente, la gente que va a donar sangre, es el amor, el que siempre marca la diferencia, es el que mantiene la esperanza de que una ciudad vuelva a ser la que era, la que hace que tengas ganas de levantarte cada mañana, pero las religiones, y el capitalismo es una de ellas,  lo atacan, las primeras diciendo como hay que amar, cuando el amor es libre, la segunda, nos dice primero el dinero, luego vendrá el amor, como si este, que siempre es pobre en el sentido físico, porque nada se puede esperar, tuviese algo que ver con él.

Hoy gente llena de odio, no pienso hablar de vulgares asesinos montados en furgonetas, a esos no pienso dedicarles tiempo, habrá otras personas llenas de odio, que clamarán contra otras personas, buscarán responsables, utilizarán, como han utilizado el lenguaje como arma arrojadiza, y se olvidan, de que alimentar el odio, es darle alas a la maldad, que se nutre de lo peor de nosotros, de nuestra sombra, no pensemos que si sembramos odio, recogeremos otra cosa.

Quiero dar las gracias a esas personas que están ayudando de verdad, que ayer ayudaron, porque son ellas las que marcan la diferencia, las fuerzas de seguridad igualmente que velan por nuestra libertad. Y solo tenemos que recordar, que el amor siempre ganará, porque el odio, es siempre autodestructivo.

 

Coruña

Acabo de pasar estos días en Coruña, una ciudad que estéticamente me ha dicho nada, y gastronómicamente, mucho. Igual que no fui capaz de encontrar algo que me dijera aquí me gustaría vivir, no hubo un sitio donde comiera que dijera aquí no podría comer. El estómago versus el sentido de la belleza.

Nos hizo buen tiempo,  ayer ya empeoró bastante, el clima supongo que es como el caracter asociado a los gallegos que no se sabe si va o viene. De todas formas, como Logroño, es una ciudad en la que no me gustaría vivir el gris puede ser elegante pero el cielo de mi Málaga, es como un zafiro en medio de un montón de baratijas. Y supongo que a los gallegos, le gustara más Galicia, es normal, porque al final, no son las vistas, son las percepciones, son las emociones, las que determinan donde queremos vivir.

También estuve en Redes, me tomé un Bloody Mary en la casa donde Almodóvar grabó Julieta, cosas pintorescas que se te presentan, pero hay que socializar y sigo pensando que eso no es lo mío, y que por ello, profesionalmente no voy a llegar lejos. No se puede llegar lejos en un país donde para triunfar es necesario ser enchufado. Luego comimos en una casa contigua, unas escaleras bajan al mar cuando la marea está alta, no a la playa, al mar, podrías sentarte y que tus pies toquen el agua, es una de esas maravillas que un “desarrollo” inmobiliario  atroz hizo en su momento, pero que hacen que los afortunados disfruten de una maravilla posteriormente, los anfitriones fueron encantadores, la comida buena.  Me sorprendió que dos personas llegaran en un kayak, subieran a casa, se tomaran un café mientras los dueñios estaban echándose la siesta y se marcharan. Este grado de confianza, me extranó y al mismo tiempo me maravilló, como cuando estas malo en la infancia y tu madre se pasa para ver como estás, un grado de confianza infinito, de saber que pase lo que pase, estarán ahí.