Neoclor, Anuncios de mi infancia

Uno de los anuncios que más recuerdo es sin duda los de neoclor, es sin duda uno de esos anuncios que con una musiquilla facilona, entraban y retenías en la memoria y prueba de que para hacer anuncios que recuerdas no hacen falta grandes prespuestos. No sé datos económicos, pero es muy curioso como probablemente 20 años después, no se las fechas exactas, pensando en escribir sobre publicidad y anuncios antigüos sea este el que viene a mi mente.

¿tenéis algún anuncio que recordéis de vuestra infancia?

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La publicidad por encima de la obra: La decadencia.

Siempre he sido muy crítico con Picasso, siempre, porque para mí es el fiel retrato de cuando un artista supera a su obra y por encima de lo que hiciera ya era un Picasso, esto, es una barbaridad, porque habrá obras mejores y peores, pero no todas son excelentes y muchas quizás sí lo sean. Entiendo poco de arte y Picasso no entra dentro de mis favoritos.

Es una de las consecuencias del mercantilismo, olvidarse de la obra y centrarse en la venta, a eso ha influenciado mucho la publicidad, algo creativo y que como tal debería estar a servicio del arte, en conjunción por supuesto con el marketing, que ha hecho, que cualquiera con un poco de “arte”, sabiéndose mover, puede llegar a cualquier parte, porque no importa lo creativo, lo que importa es si tu obra se vende y al final se vende, lo que se publicita de una forma u otra, un círculo vicioso, al servicio de la infelicidad que es sinónimo de consumismo y “filosofía occidental”.

Si visitan este enlace, Dior Contrataca, verán Mila, la cual desconozco, llevando un bolso, un bolso que podría llevar cualquier persona, si el precio no fuera prohibitivo,  es un accesorio como otro cualquiera sin grandes diferencias artísticas con uno que puedas encontrar en un Zara cualquiera. ¿Qué lo diferencia? La publicidad.

Y dirána tejidos, texturas, como si la mayoría supieramos diferenciar lo falso, de lo auténtico, sobre todo porque todo este mundo en el que vivimos es una feria de vanidades y todos, como en mujeres desesperadas, intentamos hacer que de cara al exterior, nuestra vida sea perfecta y cuando nosotros somos los falsos ¿importa que el bolso sea auténtico? La respuesta es claramente no.

Por eso, me gusta la literatura, aunque ahora tengo poco tiempo, por eso sigo amando los clásicos, a Proust y Wilde, porque al final es donde se nota la diferencia, entre los que se entregaron a su obra y otros en los que su obra fue entregada a ellos. Por eso, todavía creo en algunos grupos de música, que experimentan a pesar del descalabro que puedan sufrir, porque el arte debería estar por encima del dinero, porque la felicidad debería estarlo, y por supuesto el amor, como máxima llave a la única meta posible, nuestra propia felicidad.

Intentamos hacer que nuestras vidas sea como un bolso de Prada, elegante y lujosa, cuando realmente la vida no es el continente, es el contenido.

Un abrazo a todos.