Miedo

Ayer nombraba mis agujeros negros principales, uno de ellos es el miedo. El miedo es como una tormenta gélida, paraliza, encoge,  minimiza, no conozco forma de pararlo, como no puedo parar la tempestad, solo resguardarme de ella.

No puedo pararlo con pensamientos, quitándole peso, porque no es racional, es como intentar hablar con un bebé de meses para pedir que se calme, la única solución que se me ocurre es que un abrazo puede calmarlo, solo el amor, como siempre he defendido, puede hacerlo. De las herramientas que tengo, creo que ninguna me servirá frente a él ni la capacidad de expresarme con palabras, la posibilidad de unirlas, la consciencia cada vez más mayor de mi mismo, mi capacidad de análisis, mi fidelidad.

Quiero encontrar otra herramienta para no dejarme llevar por esto, sé que correr lo calma, pasado un tiempo puesto que el miedo al final es una forma de energía como cualquier otra, que se alimenta de mí y que si tengo poca, él no será lo suficientemente fuerte.

Lo ideal en estos momentos  sería tener Fe, en que pase lo que pase sobreviviré y si muero, dará igual entonces, este miedo es tan primario, a que me faltará comida, que me veré abandonado, sé que es irreal, pero no puedo luchar contra él, como el ciervo no puede hacerlo contra el león, solo puedo huir, quizás correr como he puesto antes, sea la posibilidad de momento.

Sé que la mente es invulnerable, no puede ser modificada desde fuera, que todo, como en Matrix es una concepción mental, ¿qué puede destruir mi  mente? Quizás este enemigo sea demasiado poderoso ahora mismo, en cualquier caso es la alianza miedo con catastrofismo lo que hace este agujero tan agresivo. He de buscar formas de desdramatizar, sé que la exageración puede ser una de ellas, en la enfermedad a veces se esconde la cura, sé que imaginarme la situación catastrófica y luego pensar que un meteorito me caerá encima, me hace al menos sonreír….

Anuncios

Y entonces, tú.

No sé que pasa, que prometes no volver a caer en ideas románticas, en posibilidades que se me antojan imposibles, pero las emociones nunca las he controlado demasiado bien.

Las emociones para mi son como un tornado, un elemento que se genera de la nada y empieza a creacer hasta volverse incontrolable, quizás la lección a aprender sea dejarme arrastrar y no luchar, porque no se puede luchar contra lo que es más fuerte, a veces, y más de la que pensamos rendirse es el triunfo, rendirse es lo realmente complicado.

Imaginarte cerca, estando lejos, es contradictorio, pero atemporal, si la teoría del big ban es cierta, todo surgió en un instante, en esa eternidad de la que dajarán constancia los emails y todo quedó conectado, porque al final el tiempo es una invención humana, para intentar controlar lo que tarde o temprano ocurrirá nuestra muerte. En un libro de los que odio, de esos de realismo mágico, quizás el que no piense que el tiempo exista, se vuelva eterno.

Peco de imaginativo, pero la vida sin pecados sería aburrida, es mejor pedir perdón que arrepentirse, ¿o no?

Imaginarte cerca, estando lejos es contradictorio, pero imaginativo y con infinitas posibilidades, estar tumbados si necesidad de hablar, sin necesidad pensar, en un estado próximo al nirvana, porque el nirvana, quizás no sea más que dejarse estar y aceptar que el mundo nos queda grande y que solo el amor, y solo las horas que nos inventemos, merecerán la pena.

Prada versus Primark

No puedo ser feliz, cuando intento ser diferente del resto, porque si encuentras alguien feliz, surge la contraposición. No se puede ser estrella y agujero negro al mismo tiempo, o tal vez sí. Sé que el cuerpo ya me pide romper con este pasado, con un trabajo que si bien no me pagan mal, tampoco lo suficiente como para seguir atado a una vida que no es la que deseo.

Hay dos corrientes en mí, la de los extremos y la aceptación o ir al punto medio y contemplar, creo que ambos puntos son válidos, y me muevo ahí, distancias imposibles de cubrir en un espacio no cuántico. He pretendido ser estrella y agujero negro, humilde y orgulloso, sumiso y poderoso, todo está en mi, pero al final, tampoco se si nada está en mí. La máscara, que llamo eneagrama numero 4 con ala 3, el “burgués”, se apoderó de mi, y ahora ¿qué soy? ¿quién soy? y lo más importante ¿qué quiero hacer?.

Solo los niños, son absolutos, por eso me asombran, lloran o ríen, saben que les gusta y que no, y perdemos esa capacidad, esa flexibilidad y ternura, para compertirnos en seres rígidos, que muestran una capa fría y distante. La evolución y la edad, son contraproducentes para la raza humana.

Ahora, que siempre “el burgués” que hay en mí, toma el poder, se frustra, pero mi otra parte, esta bipolaridad frecuente en todo el mundo que conozco, me dice, esto no lo haces por ti, lo haces para los demás, esa confrontación de mar bravo contra acantilado que se derrumba, pero que promete aguantar durante mucho tiempo, ese odio a lo que puede representar un Primark y el amor a lo que nada supone que puede ser un Prada. Porque el elitismo, que persigo no es más que una falta de amor hacia mi, un intento de sentirme superior, y solo por ello soy inferior, porque como dijo (más o menos me niego a hacer copy-paste) mi maestro de cabecera Wilde:

Todo santo tiene un pasado y todo pecador un futuro. Por eso no deberíamos juzgar tan a la ligera.

Y el elitmos pasa de juzgar algo como mejor que otro, cuando nada es mejor o peor, depende de un juicio y como tal, es inexistente, al menos desde una perspectiva física. ¿qué es un juicio? ¿tiene materia?

Así que hay dos opciones, darme cuenta de que ni Primark es tan malo, ni Prada tan bueno, porque al final, solo me llevaré las experiencias vividas, y eso no es una marca.

Renunciar a herencias.

Hoy es el día de los santos difuntos, aunque oficialmente es mañana, se celebra hoy, día para llevar flores a los cementarios, recordad a aquellos por lo que somos quienes somos, ya sean desde una perspectiva genética, abuelos, padres, madres, abuelas, o sicológica amigos y familiares no directos.

Y reflexiono, soy lo que soy por ese árbol genealógico, del cual reniego en parte, mi nombre es compuesto, he obviado el primero siempre, que es el de mis dos abuelos, quizás para intentar romper con un pasado, que me formó genéticamente y que sí las características sicológicas se van pasando también de generación de generación, también quiero romper. La mediocridad de mi antepasados ha de ser rota para llegar a tener éxito. Esto es un gran conflicto, porque soy lo que soy también gracias a ellos, ¿cómo superar los límites familiares? Era de esperar de mí que fracasase, que viviese en la simpleza, en lo sencillo, pero entonces, me visitó una maldición, la envidia, el 4 de eneagrama, la comparación continua pero no inmovil, dinámica que me hizo luchar, y me dijo, – ahora vamos a cambiar el destino, en parte, vas a tocar otros puntos, saborearás el éxito, pero tampoco te vas a bañar de lleno en  él, vas a tocar el cielo con los dedos, pero no podrás caminar por las nubes. Y aquí estoy, con casi 40 años, una vida profesional media-alta,  una vida emocional que es un desastre,  no soy capaz de encontrar pareja,  y esto también se ha dado bastante en mi familia, por ambas partes casi todo es disfuncional en términos de relaciones, habiendo varias “solteronas” y yo al ser gay, también puedo meterme en el grupo de las  mismas. Se repiten las historias familiares, quizás la mística tenga razón, quizás haya herencias familiares de las cuales es muy dificil renegar porque las aceptas solo por nacer.

Hubo una persona muy especial, mi tía, tita, ella creo que fue la pieza angular, el reflejo mío en el espejo, ella era Josefa, se llamó Pepi, yo renuncié al nombre,  el suyo fue transformado, ella me regaló enciclopedias, me decía que era listo, me quería, me escuchaba,  ella con su regalo de la máquina de escribir, con decir que era inteligente, cambió lo que de mi historia familiar se esperaba. Pero me fue arrebatada por el cáncer. Junto a mi madre, mi tía y mi perro, al que sacrifiqué y con ello tome la decisión más dura que tomado nunca, forman ese triangulo de seres que han creado mi universo emocional.

¿Cómo renuncio a esta herencia de historias infelices, de sumisión por un pasado que pesa, de lazos a la sencillez, cuando soy barroco? Si tuviera un hijo, no creo que le pusiese jamás el nombre de un antepasado, me gustaría que partiese de cero, con las infinitas posibilidades, sin un un futuro marcado, sin un “te llamas como tu, nombre de un familiar” porque eso creo que condena, lo común con mis dos abuelos, es una frialdad, una incapacidad de mostrar mis emocionaes fácilmente, recuerdo a mi abuelo materno, con su sofá, era su sofá y nadie podía utilizarlo.

Sin embargo como en la bella duermiente, alguién rompió la frialdad, porque a veces los terremotos hacen caer las sólidas estructuras que obligaban al mantenimiento de una geometría estricta y aquí estoy con un futuro por delante que creo que sí es capaz de romper con un pasado que ya no quiero. Yo D, renuncio a ti M, quiero poder expresar mis emociones, llegar donde realmente quiera, ya sea a ser profesor de yoga o director de algo, renuncio al gris, al marrón, para reclamar al amarillo.

Yo soy yo…

No sé quien soy, ni yo ni cualquier incluso los que estéis leyendo esto al final creamos una estructura para protegernos, esto nos hace más debiles, la verdadera fortaleza esta en la vulnerabilidad, en mostrar lo que somos, independientemente de lo que pensamos que vaya a pasar, porque el cambio solo puede venir de ahí, de salir de esa zona de confort, de sentirnos que podemos caer, la cuestión es, ¿por qué nos da tanto miendo la caída?A mi, por egocentrismo, por debilidad, el sentirme especial es un acto que modifica mi comportamiento haciéndolo insoportable, no sé para el resto.

Si tuviera que enumerar mis tomas de conciencia, necesitaría unos minutos largos, pero resumiendo: sentirme solo, “yo no puedo”, “soy especial”,

Esto hace que busque un principe azul que me rescate y que me guste la moda, al final esto es tan primario, tan abc. La moda solo les puede gustar a aquellos que quieren diferenciarse del resto, pues es buscar una forma de sentirse especial, en contraposición a sentirnos únicos (esto lo somos incluso genéticamente)

Esto también se da en mí, y mi patente soledad, nadie, me entiende, contradicciones. Es como tratar de unir los extremos, como dos fotones que se alejan y al mismo tiempo están unidos para siempre.

El otro pilar descubierto es la vergüenza, el miedo al ridículo, esto es otro simbolo de no aceptar mi humanidad, mi capacidad de reirme de mi mismo, y si no nos reímos de nosotros mismos, la vida no va a ser divertida, porque cuando tropiezas hay dos opciones, o lloras o te ríes, y creo que las dos son válidas, lo único no válido, es el sufrimiento posterior de me han visto, he hecho el ridículo, el coger el martillo y darnos en la cabeza, darme en la cabeza.

Pero, no todo en mi es malo, hay cosas buenas, una inteligencia media alta, una capacidad de unir conceptos, de crear metáforas, una capacidad de amar y querer que ahora está reprimida por miedo a no ser correspondida, (ahí necesito aceptar mi vulnerabilidad) , como si pudiera obligar a alguien a quererme,

A veces para buscar lo que hay, solo es necesario quitarel polvo y tarde o temprano, llega la lluvia o la tormenta y nos mostrará nuestro potencial, el secreto está en no volver a dejar que se ensucie.

Luces y sombras

Tras 7 años en sicoterapia más o menos un curso de 3 años de crecimiento personal y sicoterapia va siendo hora de hacer recuento, no sé que sigue sigue igual salvo mi edad, ayer estaba en un estado que podía llamarlo depresión, ganas de llorar, pena y al mismo tiempo paz no quería trasladarme al futuro, no quería viajar más en el tiempo.

Toda obra de arte tiene que finalizar para empezar otra, y creo que mi lienzo está acabado, no sé si quiero hacer una escultura, escribir un libro, pero sí sé que hay que acabarla y a diferencia de otras veces guadarla dentro, no exponerme, porque este exhibicionismo, no es más que algo contrafóbico, pues la vergüenza me posee.

No es posible vivir una vida plena con la señora vergüenza adueñándose de cada acto, es uno de los “pecados personales” mayores que podemos tener, me limita continuamente, me paraliza y si eso lo unimos a la envidia, me convierte la vida en un infierno polar, el miedo al fracaso y el envidiar el éxito, conformarían el ying y el yang de la infelicidad, de mi infelicidad.

No soy feliz, esto si puedo decirlo, no puedo ser feliz yendo a un trabajo que no me motiva, en el que empleo 8 horas y 2 de trayecto una para ir, otra para volver, donde no crezco profesionalmente y lo único que hago es crearme expectativas que difícilmente van a cumplirse, donde ya no quiero ser obrero y sí quiero ser reina o tal vez zángano, pero no quiero producir nimiedades que no llevan a ningún lado.

He de aceptar mis delirios de grandeza, aquellos que hiceron de mi alguien de provecho, trantando así que el mundo me aceptara y no solo que me aceptara, si no que se rindiese a mis pies, como si al mundo y sus problemas le importase un comino mis idas y venidas, todo delirio, viene de un acto egocéntrico, al menos en mi, pienso que soy importante,no uno más, ese elemento diferenciador que me hace infeliz, ese odio a lo vulgar, que a veces por una pasión inconmserubale por los extremos, me deleita con la ordinariez, vistiendo a la ordinariez de una forma artística extrema..

Ahora sé cuando me decían que mientras que siga pensando que “soy especial” no voy a ser feliz, porque si sigo pensando, sintiendo que soy mejor o peor, que el mundo me debe un trato especial, por mi pasado, poco voy a poder avanzar, no se puede avanzar cómodamente con las espadas en alto, con una guerra con escasos tratados de paz. Y el pasado para mi es como un lodazal donde regoderame, darme pena, y sobre todo esperando que mi príncipe me rescate. Pobre príncipe, encontrarse a su marido, a mí, lleno de barro y con una espada en alto, creo que yo también saldría corriendo.

He conseguido mucho, mucho más de lo esperable por un chaval gordito, que insultaban por ser gay en el colegio, en el instituto, hijo de un gruista y una mujer que limpia por horas, a la que quiero mucho y al mismo tiempo no soy capaz de manifestar ese amor, para todo niño su madre es su bastión, es su mundo y mi mundo es un lodazal, un sitio inhóspito.

Sé que ahora se acerca una tormenta,pero esta vez bailaré bajo ella, porque las fuerzas flaquean y esta vez quiero ver que hay debajo de tanto barro, sentir las gotas de agua, como me recorren, como me limpian, como los truenos hace tambalear cimientos que ya no me sostienen, la electricidad iluminará cada rincón y el león que llevo dentro se despierta, para proteger lo poco que queda de real en mi, solo lo real permanece al igual que la lucha me debilita. Es hora de que deje de ser reina, para ser mago, de ser refinado emperador, para volverme templanza, muchos de mis actos han sido para ser foco, pero ahora quiero ser luz. ¿La pregunta es, qué habrá cuando la luz en lugar de venir de fuera, venga de dentro? ¿qué ocurrirá cuando ya no sea luna y necesite el sol para iluminarme?

Junio…

Hoy empieza Junio, cálido, mi mes favorito, el mes de las sandías, también el mes en que cumplo años, años que vienen siendo similares a los anteriores, cada vez menos pelo, menos energía…

Desayunando con un compañero hablaba de la falta de expectativas laborales, emocionales ¿para qué? y cómo todo es gris en contraposición a Junio y sus sandías. La vida tendría que ser asi, una playa, un gazpacho de sandía, un gin tonic con sandía… ¿os imagináis una vida así?

Ayer pensaba que si las parejas desaparecieran todos seríamos más felices, quizás al necesidad de ser dos, ya no tenga sentido, ¿por qué no puedo tener un hijo con alguien y vivir con otra persona? creo que todo son convencionalismos, etiquetas y reminiscencias de un pasado que condiciona, porque nos dejamos condicionar, pero el pasado ya no existe, ¿cómo puede afectarnos tanto esa ilusión?

También es el mes del gimnasio, donde todos quieren llegar estupendos para el verano, pero ya es tarde y luego vendrá la frustración y el “ya en septiembre”, ese año nuevo virtual… pero Junio siempre me gustó, así que hoy compraré sandía.