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El finde largo ha ido bien, ayer fue festivo en Madrid, no hicimos planes, creo que hubiese sido complicado hacerlos con gente, en los puentes la gente sale corriendo de aquí como si fuese a haber un apocalipsis. Siempre he dicho lo mismo, cuando la gente sale corriendo de una ciudad en cuanto tiene oportunidad, esa ciudad no es un sitio agradable para vivir.

Creo que aquí la gente se ha acostumbrado, como se acostumbra la gente en Finlandia o en Suecia, pero dista mucho de ser un paraíso. Yo lo noto en la fuga masiva en los puentes,  en los precios de la restauración, los precios del alquiler. Madrid puede ser cómoda, solo si tienes dinero. Y aún con dinero hay que respirar el aire contaminado de forma continua.

Ya he criticado bastante a esta ciudad, lo fácil sería irme, y lo haré, ya me puse fecha, pero creo que harían falta determinadas medidas para salir de esta situación y que Madrid sea la ciudad que por población, cantidad de empresas y  riqueza debería ser:

  • Reducir el tráfico privado de vehículos, esto sería tan fácil como cobrar impuestos (altos), aquellos que van en vehiculos con ellos solos dentro, pero impuestos no líneales, en función de lo que tienes pagas más o menos para que cueste lo suficiente para que sea disuasorio (habría que mirar excepciones como personas que trabajan como los comerciales), entre tu satisfacción personal y mi enfermedad respiratoria, mejor te fastidias tú. Coches 0 emisiones, libres de esto, claro.
  • Fomentar el teletrabajo, hay mucha empresa tecnologica, ¿para que hay que ir a la oficina todos los días? Más satisfacción personal, te ahorras el tiempo de desplazamiento y posiblemente menos contaminación
  • Horarios dignos, es imposible conciliar vida personal y profesional, con horarios que giran en torno a las  9 para entrar y las 6.30 para salir.Han pensando en un horario 7.30 a 3.30 (donde sea posible)
  • Subir el salario mínimo, aquí, con una habitación compartida por 400 euros, no se puede vivir con 700,. nadie debería ser pobre trabajando y esto, por desgracia pasa y empieza a verse como normal en este país.
  • Reducir precio de restauración, tomarse una cerveza en una terraza se ha vuelto prohibitivo, salvo que lo hagas en un 100 Montaditos. Eso puede ser complicado de aplicar, porque seguro que hay precios acordados entre distintos bares, los precios son bastante similares, pero para eso habría que mirar si se han pactado y se va en contra de la libre competencia.
  • Museos más baratos, no puede ser que ir al Prado te cueste 15 euros, o a un cine unos 10 euros, el precio del cine a una familia con niños es el de una compra semanal
  • Limpiar Madrid, Madrid esta sucia, sucia en el aire, sucia en el suelo.
  • Aumentar las vacaciones, haciendo bolsas de horas, las horas extras deberían cobrarse en tiempo libre, de tal forma que si una persona trabaja 1o horas durante 4 días, tuviese otro libre.

Creo que con estas medidas todo sería mejor en esta ciudad. Yo hoy iré a la sicoterapeuta y le diré que me compré un cartel que ponía “Encuentra tiempo para las cosas que te hacen sentir feliz de estar vivo” y desde luego hay algo que me sorprendió al ver este cartel, que no sé que es lo que me hace sentirme feliz. Algo descubriré.

Actividad mental

Hoy me desperté a las 4, me costaba apagar la mente, pensando en el trabajo, si bien ayer si fue un día bueno, una gran actividad mental. Hoy llega J, el fin de semana que viene iré a Málaga y me tocará estar encerrado, salvo las cenas, montando un curso que imparto en Abril. Y me pregunto, ¿es esto la vida? una pregunta recurrente, hay una parte de mí que está agotada, que no quiere seguir viviendo, otra en cambio lucha por descubrir esa vida plena, amorosa, lejos de pretensiones que no son mías, si bien, es difícil saber cuales son mis pretensiones reales, cuando mi ego es del tamaño de las 4 torres.

Tengo una vida demasiado planificada, falta de tiempo hoy cuando el fin de semana es de 3 días, me hacen avanzar algo y posteriormente pensar en los 4 días en 5 días en Málaga, esta vez con J, un amigo me dejará el ático espectacular que se acaba de comprar y allí estaré, en un sitio donde me gustaría vivir que no me puedo permitir.

No quiero más planificación, quiero más libertad. Por eso le dije a J que este fin de semana no quería hacer planes, ni en semana santa, solo veré a N, que por vivir en Frankfurt es ahora o en un par de meses también a mi A, esa amiga fantástica, cariñosa que sabes que nunca te dejará tirado, la mejor persona que he conocido y aquí se acaba, no quiero planear una visita a Ronda, o cualquier otro sitio, no quiero empezar el mes con un calendario de cosas que hacer, aquí también incluyo las clases todavía no he pasado la factura  de las clases que impartí en enero, porque al llegar a casa es lo que menos me apetece. Las obligaciones me asfixian.

Las obligaciones, son mentales, no existen como tales, pero me siento obligado, es mi renuncia a mi libertad de hacer lo que quiera, un sometimiento a la prostitución que supone ser aceptado por esta sociedad, microsociedad, de compañeros de trabajo, amigos con alguno de los cuales ya no estoy cómodo, es ser víctima de pensar que no se me quiere incondicionalmente, que todo está condicionado a un comportamiento que quizás en algunos puntos ni comparta, es faltarme el respeto a mi mismo, para ser aceptado, que no querido.

 

Carrera sin fin

MI vida ha sido una carrera sin fin, ayer me entró el estado de nerviosismo típico de cuando he de abandonar Málaga, pero esta vez, fue distinto, más intenso,  porque me percaté de algo, de que mi carrera por conseguir cosas no tiene fin y que ninguna me ha aportado la paz, el éxito o las consecuencias que yo quería

Ha habido elementos que yo pensé catárticos, un salto de dimensión,  de estar en un punto, y aparecer en otro lejos del primero y para siempre distintos, sin poder volver atrás. Estos momentos fueron ,primero cuando empecé en mi anterior trabajo, una multinacional con la que he ido a muchos sitios, Berlin, San Francisco, Londres, Varvosia, Praga, Lisboa…cuando entré pensé que llegaría lejos, que todo sería diferente, al final, solo conseguí aburrimiento y frustración, 5 años con algunas experiencias más bien pocas y el segundo momento fue cuando fui profesor en la escuela de negocios más prestigiosa de España, pensé que nada sería igual, pues bien, eso no pasó, mi estado sigue siendo el mismo aburrimiento y frustración, que es lo que puede estar pasando, quizás que lo que busco está dentro o bien que me estoy equivocando en las elecciones profesionales.

Ayer también se unió a mis pensamientos, J, que sería un momento que me aportaría tranquilidad, aunque ahora su vida profesional manda y es una variable incontrolable, si bien es cierto  que abandonar la búsqueda emocional, me deja con un frente cerrado y me permite ver los otros con más claridad.

Hay elementos en mí que me producen mucho nerviosismo, supongo que el no tener una cantidad de dinero suficiente como para poder saber que sobreviviría en casos de que las cosas vengan mal, pero esto no lo voy a conseguir ahorrando. Aunque ahorrase mil euros al mes tardaría 5 años en hacerlo, y no sé si cuando tuviese 60.000 euros más en el banco, llegaría esa tranquilidad porque podría ser como los elementos anteriores. Elementos de mi carrera sin fin.

Me compré en la Fnac una baraja de cartas de los arquetipos  y me ha salido esta, que curiosamente tiene mucho sentido,  con mi situación actual, más allá de que el trabajo duro, no es algo que especialmente me interese,  me interesa la vida, no el trabajo, donde el este último debería ser algo secundario, un mal menor,  ser un malabarista, sobre una cuerda floja, describe bastante bien como me siento, ir inseguro, con los ojos vendados confiando en que el azar o elementos puntuales, cambiarán todo para siempre, ¿pero no se supone que esto pasa? No se supone que hay días en los que ya nada es igual, porque para elementos como la defunción de un ser querido o de una mascota eso sí ocurre.

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Comienza la vida

Hoy es viernes, a las 2 comienza la vida, cogeré el AVE y me iré a Málaga, allí recobraré la vitalidad, la alegría cuando vea el mar, mañana. Los fines de semana son cortos, demasiado cortos, para que mi vida se centre en ellos.  Echo la primitiva y los euromillones, es lo único que ahora mismo soy capaz de hacer para intentar salir de la opresión que me suponen las obligaciones cotidianas, ningún número acertado. La suerte no me sonríe en el azar.

Todo en la vida sobre es sobre círculos sociales, es difícil triunfar sin ellos, esto puede ser una limitación de mi ego, también puede ser una realidad. Al final, todo es cuestión de ser amigo, porque son las emociones las que mueven el mundo, no la sabiduría o los procesos lógicos, somos seres irracionales con pretensiones mentales.

Mientras hoy se reduce la velocidad de entrada a Madrid por la contaminación, Madrid es una ciudad tirana, te da dinero pero te arrebata la vida, es una araña, que te atrapa en una red de posibilidades y no te deja ir, porque todo lo tienes aquí, pero me arrebata mi mar. En 2020, me mudaré a Málaga, solo el escribirlo, me produce una sensación de miedo y al mismo tiempo de liberación. Me imagino en un apartamento, levantarme y ver el mar, ver el sol, bajar escuchando Help yourself de los Death in Vegas y sentir la brisa en mi piel, sentir la luz, el calor, el paseo lleno de gente, las terrazas, la vida al fin y al cabo ajena a unas pretensiones que también son mías. La iluminación no es más que saber que estás donde estas, abandonar la lucha y aceptar el presente, con paz o alegría dependiendo del momento.

10 06 2020 Málaga. Suena bien, muy bien.

Explorar

Ayer tuve sicoterapeuta, y me tocó hablar de mi situación actual, aburrimiento y frustración, realmente llevo así mucho tiempo, me acordé de cuando estaba en Málaga, mi primer trabajo, en el cual tenía un horario digno de 7,30 a 3,30, de las tardes en Torremolinos, comiendo una ensalada en el Mcdonalds, así perdí 10 kilos y después un café con Bayleis y hielo en un bar que estaba incrustado en una casita blanca. Entonces acertadamente, me dijo, que ese trabajo el cual yo previamente dije que sí me había gustado, no era tal, lo que me gustaba era disfrutar al salir.

Qué debo explorar otras ideas, donde puedo no llegar, pero al menos intentarlo, porque me he metido en un circulo vicioso, de aburrimiento-frustración y con suerte entretenimiento, pero esto hace que me haga preguntas demasiado existencialistas, por ejemplo ¿para qué vivir? Claro, es que no disfruto.  Y saco otra carta, y vuelve salir oros, esta vez el caballo de Oros,

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Un caballo,para mi representa un viaje, pero ¿donde?, porque lo que tiene por delante, parece poco apetecible, un paisaje árido, aunque también puede mirar para abandonar el paisaje, y dirigirse a lo desconocido, por última vez. Lo que me llama la atención es la guirnalda que tiene el caballo, le da un toque gracioso a la imagen, un toque dulce, a pesar de que es negro,  un color que a mí me dice poco y que tiene representaciones asociadas al lujo o la muerte. También es cierto que en este caso, el caballo está quieto, no hay movimiento en la carta, lo que también representa mi estado actual, el estar listo, pero estar parado.

Así que representa la posibilidad de explorar, el caballo, pero mi inmovilismo. De hecho el caballo de oros es el único de los 4 que está parado.

Cómo salir, esta claro es moviéndose, pero quiero moverme hacia, no agitarme en que suele ser la costumbre.

Rey de Oros

Como ayer hoy sigo con el rey de oros delante,  preguntándome qué que me quiere decir, será que a fin de cuentas, el dinero, que es perceptible, pero un detalle dentro de la imagen debe ocupar un sitio, pero no todo el sitio. El toro,  y el vino están representando esta vez entiendo que Dionisio, el Dios del vino, siempre he sospechado que he de volverme más disfrutón y es lo que la carta quizás me diga, que me entregue al placer, a lo que me gusta, como Dionisio, a la locura, según la mitología romana, Baco (Dionisio) libera mediante el éxtasis y la locura una persona de su ser normal, mi ser normal, parece ser mi máscara.

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La contraposición al sufrimiento es el placer y esto, sí puedo hacerlo,  es decir disfrutar más porque al final es lo que me dice la carta, el sufrimiento continuo, no es que me desgaste, es que me quita literalmente las ganas de vivir, ¿para qué elijo vivir si casi todo lo siento como algo triste, aburrido cuando menos y catastrófico cuando más?  ¿cómo conecto con la alegría?  Quizás como apunta la carta o mi musa Wilde, lo fácil es conectar con el placer, un trozo de tarta, una canción, mostrarme desnudo… Esto si será un buen ejercicio.

Regresar

He dejado de escribir para ver que tal me sentía, si me sentaba mejor dejar de hacerlo, pero no ha sido así, realmente no hay diferencias entre si escribo o no, no al menos de forma perceptible.

Esta noche no he podido dormir, ni siquiera con el lexatin, puesto que voy a le dentista y me dirá lo que me dicen siempre, que tengo las encías mal, y que tengo que regresar no se cuando, esto ya me produce ansiedad, una sensación de lavarme los dientes, echarme colutorios e incluso los interdentales de vez en cuando para nada, unido a la escasez de azúcar que tomo, pero todo da igual. Importa más bien poco lo mucho que haga, es como en la vida, me puedo esforzar, pero escapa de mi control.

Por eso envidio a los cajeros de los supermercados, las limpiadoras, los fontaneros, las enfermeras, porque los imagino más inconscientes, más cotidianos, mas valientes, porque son ellos los que miran la vida a la cara, mientras que yo la miro con recelo, viendo peligros en cada esquina, donde yo transformaré las lagartijas en dragones, los mal llamados relaciones públicas de las puertas de los bares en castigadores de mi paseos y vivir así, es morir de miedo.

Ahora que releo esto, lo habré escrito varias veces ya, y sigo igual, da igual que vaya la sicoterapeuta, intente luchar contra mis demonios, donde el miedo a perder mi trabajo, a perder a mi madre, a no regresar a Málaga pronto,  la exageración de los actos cotidianos para autoinfligirme latigazos, como el dentista, como el saber que tengo que dar un curso, y apenas disponer de tiempo para prepararlo, porque ya en el trabajo no puedo.

Tras escribir esto, y volver a mirar las palabras veo que el problema quizás esté en mi imaginación, en irme a un futuro que desconozco,  irme del momento presente, el trasladarme a la consulta del dentista días antes, el tener tanto ruido en la cabeza con lo que podría ser y no es. La pregunta, es ¿cuándo abandonaré este patrón? ¿para qué lo utilizo? ¿pertenece esto a mi ser o a mi máscara? La última es fácil, es a mi máscara,  no creo que el ser de ninguna persona, sea el sufrimiento.

Mientras hago esto, he ido a coger una carta del tarot, para que responda mi pregunta, me ha salido el 5 de oros, la imagen habla por si sola, dos desamparados uno con muletas en el frío, es como me siento en muchas ocasiones, porque hay una iglesia, pero no pueden entrar, el saber que el refugio esta cerca y no encontrar la puerta.

El personaje de las muletas lleva una campana, así llamará la atención, se sabrá donde se encuentra por el tintineo. De todas formas si yo soy la carta, me llama la atención el arbol que forman las monedas en la iglesia, es como la planta que tiene sus frutos, es saber que detrás del muro que yo he creado está la salvación, y a pesar de todo la desgracia de la imagen los personajes están en movimiento, ¿qué busco? ¿dónde está la puerta?

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He sacado otra carta, para que me hable, para qué me diga done está la puerta en este caso ha sido el rey de oros,

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Aquí la imagen es totalmente diferente, es un un rey, una persona sabia, sentada alrededor de la naturaleza, ha dejado el castillo atrás, le da la espalda, ya no es necesario, quizás sea donde se encontraba la vidriera del 5. Darle la espalda al castillo y avanzar… Hay muchas uvas, parras, incluso unas hojas tienen formas de pájaros que van a salir despegando, el rey está estoico, como aceptando lo que hay, ni más ni menos, no parece enfadado ni altivo,  no hay armas en la imagen, ni necesidad demostrar nada, está como entregado a la carta. La parra se utilizó para esconder las partes consideradas sexuales del cuerpo, pero aquí no se que pretenden decirme… Quizás lo hagan en otro momento. El rey tiene el pie sobre algo, algo feo, pero indistinguible, quizás el miedo.