Nieve

El viernes empecé mi nuevo trabajo, este fin de semana al fin pude dormir del tirón algo más de 5 horas. El viernes vine a Logroño, empezó a nevar a medio camino, todo blanco, todo precioso. En el nuevo trabajo no sé como me va a ir, pero el antiguo es como lejano, quizás es como cuando tenemos problemas de visión, nos acostumbramos a él y empezamos a hacer una vida normal, hasta que nos ponemos unas gafas y entonces volvemos a ver con nitidez y descubrir detalles que antes pasaban desapercibidos.

Este próximo fin de semana volveré a Logroño, la verdad es que al final, es una lucha absurda, entre lo que me gustaría que fuera y lo que es. Como si mis deseos fuesen ordenes para un universo demasiado grande para hacerme caso. Cambiar de actitud me resulta complicado, si bien es cierto, que quizás si empiezo a salir algo por aquí encuentre alguna cafetería o lugar con encanto, donde me sienta como en casa.

Sé que hay una lección básica que me gustaría aprender y es la aceptación de lo que es, esto que es complicado para mí. Pero al final, como cuando eres niño, y empiezas a andar, tambaleándote de un lado a otro, cayéndote, creo que podré hacerlo.

Principios

Los principios suelen ir precedidos de un final, como cuando esta semana termine mi trabajo y empiece uno nuevo el viernes. Será algo distinto puesto que la localización, el entorno etc, lo serán, es de las pocas certezas que tengo, luego por la tarde iré a Logroño a pasar el fin de semana, espero el sábado ir a Pamplona, porque Logroño tiene el don de ponerme nervioso, a excepción de que esta allí  J. Tengo que estar agradecido a cosas que no me gustan porque por ejemplo Logroño, me ha traído a J.

Sé que no se puede estar agracecido y sentirse desgraciado, sé que debería estarlo mas no lo siento así,  ayer hablando con J pensaba que tengo 2 años de desempleo como medida de seguridad, algunos ahorros,  imparto clases que también me dan algo de dinero y un trabajo que no sé como me va a ir ahora mismo. Esto es la realidad.

Ayer soñaba que me quedaba en Málaga, en la cama donde crecí desde los  7 u 8 años, que me entregaba a ella y me retenía, como unas termas de agua caliente, me sentí protegido y pensando que el mundo podría pararse allí, metí la cabeza bajo la almohada, y recordaba como pequeño me imaginaba que aquello era una cueva, donde nadie, sobre todo los “malos” podrían encontrarme.  Luego quedé con V, desayunamos en una cafetería pija al lado del puerto, 11 euros, por dos cafés, dos zumos, uno de naranja y zanahoria y el otro de manzana, zanahora y jengibre y un sandiwich mixto, delicioso, que yo por motivos de dieta solo probé.

Luego dimos una paseo por el puerto, el sol acariciaba ayer Málaga, dando calor solo donde podía, a la sombra hacía fresco, pero terminé el paseo viendo un piso en alquiler en el edificio donde siempre quise vivir, San Nicolás, entonces mire al frente y vi el mar, con ese brillo que solo el invierno da, una mar llena de escamas, como si fuera una sardina a la que te entran ganas de devorar en buena compañia, así me sentí yo ayer, quería devorar ese mar, alquilar ese piso,  mirar por las mañanas y ver aquello todos los días. Me resultaría complicado no ser feliz allí, levantarme abrir la ventana y que me invadiera ese olor, entonces que J se levantase y me diese un beso, sentir que la maldición se rompe, porque ante la belleza de lo cotidiano, no hay magia que se resista.

Pero es una fantasía, eso es estar donde siempre estoy, que es parte mi problema, soñar está bien, pero si no soy  capaz de bajar a la tierra,  solo me va a producir frustración. Quizás ese sea el final, al que debe preceder un principio de actos, ver como puedo cumplir ese sueño y tener esas vistas sería un gran y buen ejercicio.

Intraquilidad

Me desperté a las 2 y pico, estaba medio sudao, anoche me puse dos edredones, puñetera ola de frío no polar, al final he sido víctima de los medios, porque no ha sido tan fría, al menos en Madrid. No es noticia que haga frío en invierno.

El otro día quedé con JJ le comenté sobre mi cambio de trabajo, sobre que me gustaría en algún momento dar un giro a mi carrera profesional, ayer en clase de inglés igual, comenté que entro en la cuarentena (el compañero me echó 33 o 34) y que ya es hora de que empiece a plantearme que quiero ser, también que quiero hacer, porque ya probablemente habré cumplido la mitad de mi vida.

Creo que ser profesor estaría bien desde la perspectiva que podría ayudar a alguien, o ser sicoterapeuta o profesor de yoga, ahora que un bolso de Louis Vuitton no me atrae tanto, es una opción, si bien mi parte más analítica me dice de comprarme ya un piso en Málaga, pequeño próximo al mar, que pueda alquilar por semanas,  así dado el caso, podría ir con J todas las veces que quisiésemos en verano.

Pero, es complicado por el tema del dinero, es un tema tan aburrido,  pero en algún momento J y yo tendremos que hacernos unos planteamientos de vida en común, ahora no es posible, pero no quiero verme en 3 años viviendo uno en un sitio otro en otro… todo sería mucho más fácil viviendo juntos, anoche cuando me desvelé lo pensaba, porque aunque los dos nos quedasemos en el desempleo, viviendo juntos, podríamos vivir , pagandolo todo a medias. En los temas de pareja también hay que ser prácticos, la distancia tiene sus ventajas desde luego, pero hace que todo sea más caro, creo que si el  hubiese vivido en Madrid, cuando nos conocimos, probablemente ya estaríamos planteándonos el vivir juntos.

La semana que viene ya empiezo en el nuevo curro, el viernes 27, un día antes de que sea otro mesario nuestro,  ya mi intranquilidad por ver qué será, no existirá y empezará  a ser lo que es, espero que me sirva aprender.

Los años

Este año cumplo 40, y  probablemente haya vivido más de la mitad de mi vida, por eso quiero celebrarlo de una forma especial. Creo que me iré de viaje, aunque quizás el mejor regalo que podría hacer es quererme y dejar de agobiarme por cosas que no sé si van a ocurrir tan siquiera.

Cuando era niño, no podía pensar que me dedicaría a lo que me dedico, entonces no existía, ni que viviría en Madrid, o que prácticamente mi primer novio ´viviría en Logroño y que me tocaría una relación en la distancia. Los años han pasado y me dejan recuerdos, si es cierto que las aspiraciones con la edad se me han vuelto más realistas, ya no quiero ser rico, quiero ser feliz. Llegar a casa y no estar solo, ver una serie en Netflix y poder viajar de vez en cuando.

Pero, lo demás, ya no es como antes, no es una prioridad el llegar lejos en lo profesional, porque realmente ¿qué es llegar lejos?  Lo más lejos que puedo llegar es querererme y aceptarme, el levantarme y no castigarme. LLegado un punto en mi vida donde disfruto más en un griego de 10 euros que un restaurante en el barrio Salamanca de más de 30, donde pago 450 euros de alquiler y disfruto más con J en casa o dando un paseo, que comiendo, dada mi relación con la comida que es de atracón, de saciarme, no de disfrutarla.

Y como la comida con mi vida, no he intentado disfrutarla, sí intentar ocultar mis carencias intentando ser bueno en lo que hago, intentando tener un buen físico,  pero el odio hacia este mundo, me impide avanzar por el verdadero camino, encontrar la paz. No puedo querer a un mundo donde el mérito no se reconoce, donde la corrupción se pasea indemne, con directivos inútiles hijos de o amigos de, con museos llenos de cosas horrorosas, donde el dinero marca el camino,  a pesar, de que cuándo muramos solo nos quedaran las horas, los instantes donde el no ha formado parte, porque será el amor, el que sentimos por el hijo que nace, el primer beso, el último beso, la caricia furtiva, la sonrisa complice, lo que permanecerá, lo único eterno es el amor y el arte.

Y yo cumplo 40 años, y sí ha habido amor, puedo decir que ya seré eterno, pero quizás es necesario hacer arte, para que se llene de signficado mi vida.

Realidad inventada.

Vivo una serie de pensamientos inventados, catastróficos, hoy incluso soñé que conducía autobuses, y que cuando tenía que bajar una cuesta pronunciada, incluso sentí el vértigo, lo bajé en punto muerto, pero no era capaz de arrancar posteriormente, entonces le pregunté a mi madre ¿qué hago? Y ella me decía, deja de conducir autobuses, no es lo importante. Y yo pensaba que ese día a las 1.30 tenía que coger el autobús mucha gente, que no podía dejarlos tirados. Qué al menos tendría que avisar.

En este sueño mi subconsciente juega un papel claro, por las inseguridades que tengo sobre mi nuevo trabajo. Mis miedos a como llevaría esto con J, a pagar mi piso en Madrid, a cuánto tiempo tardaría en encontrar un trabajo, todos esos miedos irreales y preguntas sin respuesta, que dan vueltas en mi cabeza como trapos sucios en una lavadora. De hecho me he despertado 3 veces esta noche, a las 1.30 a las 5 y ya a las 6.

Soy inseguro y necesito seguridad, necesito saber que voy a tener mis necesidades cubiertas y ahora, por este cambio esto no va a pasar. No veo las oportunidades en las cosas nuevas, solo los miedos.

Lo racional, me dice  vas a cambiar de trabajo, te va mal, pues bueno, buscas otra cosa y mientras tanto, vives entre Málaga y Logroño y pagas el piso, si en 3 o 4 meses no has encontrado nada, pues me hago autónomo y empiezo mi vida de freelance, mientras me saco el C1 de inglés y el máster para el profesorado.

Lo que pasa es que en mi mente, esta lavadora que tengo, en manos de emociones locas, no deja de dar vueltas, nunca pasa  al centrifugado y dice ya, porque la respuesta es la que es. No sé como va a acabar nada, nunca lo he sabido y nunca lo sabré,  el destino es caos, no sigue un algoritmo matemático, se puede mover por probabilidades, pero es como un sorteo de lotería, habrá bolas que pesen microgramos más o menos, lo que le den más o menos posibilidades, pero al final, prácticamente todas las bolas tienen la misma posibilidad. Es mi necesidad de certeza, en un mundo incierto, lo que me vuelve loco, el intentar saber, el intentar adelantarme a las consecuencias.

Reuniones

Las empresas privadas tienen un problema serio, se llaman reuniones, ayer me tiré dos horas en una, creo que no son productivas y hacen perder el tiempo en muchos casos, además a mi sicológicamente me agotan. Tanto es asi que se me olvidó que tenía la clase de inglés. Cuando estás rodeado de gente que intenta demostrar lo que sabe o lo que hace y no digo que yo no sea así, una reunión es como un paseo por el zoologico, he visto los siguientes animales, no en la de ayer, pero sí en mi amplia experiencia en las mismas:

  • Pavos reales:  hombres o mujeres que están en las reuniones mostrando lo estupendos que son y a poco que te descuides, despliegan todas sus armas para demostrar los buenos que son. Además son bastante ruidosos.
  • Garrapatas: Estos suelen ser los acompañantes de los jefes, están ahí pegados, sobrevivivendo a costa de su jefe, halagando a ellos e intentando dejar mal al resto para que su querido jefe, quede bien.
  • Gorilas: Aquí solo he visto a hombres, hombres que se tienen que tirar más tiempo en el gimnasio que en la oficina, suelen tener un caracter afable, pero dejando claro solo con su postura corporal que los responsables son ellos y que si necesitan algo, saben como pedirlo.
  • Buhos: Los que son inteligentes, estos no son tan frecuentes en España, observadores, analíticos capaces de ver más allá de lo obvio. No hay que confundirlos con las lechuzas, que en apariencia son parecidas, pero  si te encuentras con ellas traen mala suerte, están más enfocadas a cuestionar el trabajo ajeno como signo de inteligencia.
  • Caballos: Gente ágil de mente, afable, inteligente.Le gusta ir al grano y si te necesitan te llaman. Eso sí, si se enfadan, pueden resultar agresivos, aunque suelen volver a la calma en poco tiempo
  • Burro: Muy distintos de los caballos, pero ellos o ellas, se creen caballos, la inteligencia no les da para más, aunque en algunos casos también pueden ser queribles.

Supongo que hay más animales, pero la idea es esta, ¿para qué sirven las reuniones? Creo que para nada  en el 75% de los casos, espero que en España, se implante el teletrabajo, no como signo de modernidad sino de coherencia, ¿para qué perder horas yendo a una oficina si puedo trabajar desde casa?  Existe la creencia (y una creencia puede también ser cierta) que socializar ayuda en cuestiones laborales, y no sé hasta que punto esto es así, entiendo que hay labores que han de hacerse en equipo y para eso pueden reunirse, poner en común una presentación donde varias personas ha colaborado, pero mucho del trabajo dentro de una oficina, la mayor parte del mismo, es individual.

Ayer hablaba con mi casero y pensé que quizás estaria bien, un año sabático, llevo mucho tiempo dándole vueltas a esto, creo que son, también pedí ayer mi vida laboral, a ojo unos 14-15 años trabajando, sin parar, lo máximo ha sido un mes en el desempleo, quizás para muchos sea poco tiempo, para mí es ya mucho, si a esto unimos al menos los estudios universitarios, matemáticas, aunque no me resultó difíicil, tampoco fue un camino de rosas, tendría unos 19-20 años, es decir, la mitad de mi vida ya ha estado enfocado a lo profesional, no a lo personal.

De hecho, no tengo proyecto personal a la vista, aunque lo profesional forma parte de todo, de momento no es muy factible vivir con J, tampoco volverme a Málaga, sobre todo si J sigue en Logroño, salvo que se instaure el teletrabajo, entonces podría vivir la mitad del tiempo con J, la mitad del tiempo en Málaga o Mallorca o donde me diese la gana.

 

Dispersión

Ayer estuve en sicoterapia, fue útil por dos motivos me di cuenta de mi dispersión y de mi impulsividad, siempre había visto esto último algo positivo, como eso que me sacaba del aburrimiento.

Pero luego allí empecé a pensar que acaba de comprarme media docena de huevos ecológicos porque pasé por la tienda, antes de ayer compre otra media docena de ecológicos y otra media de camperos en el Supersol y estos últimos por no pensarlo, eran 60 céntimos más caros.

O como iba paseándome por la calle antes de Navidad y me ponía comprar lotería de Navidad en función de una idea alocada que se me ocurría en función de la matrícula de los coches que pasaban por delante. Conclusión entre la lotería de Navidad y el niño, he tirado 200 euros, es decir el precio de un abrigo y que encima podría hasta no ser de Zara ahora que se acercan las segundas rebajas.

Luego ya hablé de este tema con J, que ahora me sale más que J como yo lo llamo: caballito, llevo mucho tiempo sin verlo y este fin de semana, solo quiero apretarlo mucho y fuerte, para que nos se me escape.  J me dijo que hay que dejarse llevar alguna vez por los impulsos, sé que intenta ayudarme y que es muy diferente a mí, casi todo en mi vida es por impulso, como dijo I voy saltando de una cosa a otra sin terminar ninguna, que no soy creativo, sino imaginativo, creativo viene de CREAR y claro las ideas en mi cabeza no crean nada más allá de falsas expectativas y frustración. Y que si soy creativo lo soy en todos los ámbitos, no en uno en concreto, que mi creatividad debería cubrir todo lo que hago. Vamos, lo que hago siempre buscar la situación perfecta y las condiciones perfectas, para hacer algo “perfecto”.

Así que salí ayer con un horario, que cumplir. Ayer con lista de tareas que me plantee  si avancé bastante, pues pregunté en mi trabajo la cuestión que tenía pendiente o incluso llamé al seguro médico y hoy volveré a llamar a otro. Hay que entrar un poco en la disciplina y en el ser enfocado.  En cualquier caso, esta semana, y esto suena a excusa, ya esté más o menos lista, pero este fin de semanas doy clases y tengo a J en casa.

Y ahora noto la resistencia en mi estómago a seguir un horario, a la disciplina, como un peso en mi espalda, con incomodidad, como si los personajes que llevo se revelaran contra eso, ¿qué soy yo sin mis impulsos?